Málaga, 11 de febrero de 2020

Mónica Tabares Arrebola
Trabajadora Social en Servicios Sociales Comunitarios. Experta en Intervención Comunitaria y Bienestar Social. Miembro de la Comisión de Igualdad y de la Comisión de Servicios Sociales del CPTS de Málaga

Actualmente, las personas profesionales de Trabajo Social estamos inmersos en una crisis política que nos afecta en nuestra forma de intervenir y nuestro quehacer profesional diario. Cuando la esfera política confunde las políticas sociales con políticas de beneficencia, los y las profesionales de lo social nos enfrentamos a un gran debate moral interno: ¿Seguir la directriz establecida o no?  

A las/os trabajadoras/es sociales se nos conoce por ser agentes de cambio social, pero, si esto es así, debemos avanzar en políticas igualitarias, menos asistenciales, y no ser partícipes y cómplices del sistema benéfico y desigual que, algunos políticos quieren imponer porque, de cara a la ciudadanía, se reviertan en votos. Nosotras/os no somos políticos, somos profesionales técnicos y como tal deberíamos actuar.  

Para la ciudadanía, tristemente, estamos, nuevamente, afianzándonos en meros dispensadores de prestaciones económicas, las famosas “ayuditas”.  Pero ¿es este realmente el Trabajo Social qué queremos hacer? Parto de la base de que no es así. Otra cuestión diferente, es que estas prestaciones económicas, sean un recurso, un medio, para que el profesional haga uso de él, durante el transcurso de su intervención.  

Me gusta mucho una frase de Mahatma Gandhi que dice: “Sé el cambio que quieras ver en el mundo”. Desde mi punto de vista, con meras “ayuditas” poco vamos a cambiar el mundo. 

Si realmente queremos hacer un verdadero Trabajo Social, igual nos tendremos que plantear explicarle, a más de un político, en qué consiste nuestra profesión, cuáles son los campos de intervención y dejarle muy claro cuáles son nuestras funciones ya que, estoy convencida que, la mayoría de los políticos, desconocen en qué consiste nuestra profesión. En nuestro devenir profesional diario, nos encontramos también con políticos que dicen conocerla, pero, visto lo visto, habrá que refrescarles también la memoria.  

Por otra parte, me parece fundamental que no solo se nos reconozca como profesionales de referencia en el ámbito de los servicios sociales, ya que somos profesionales de referencia, desde la perspectiva social, en todos los sistemas de protección social públicos, entidades privadas y   tercer sector.  

Está claro que, aún nos queda mucho por hacer en nuestra profesión, pero en ocasiones es importante realizar también una autocrítica y analizar, con objetividad, dónde estamos fallando, como profesionales, para poder, a partir de ahí, articular mecanismos de solución que nos permita empoderar nuestra profesión y llevar a cabo un TRABAJO SOCIAL con mayúsculas. 

Antonio Machado decía: “Caminante hace camino al andar…” que no se nos olvide que de nosotras/os depende que ese camino lleve una dirección de avance o de retroceso. Yo, estoy dispuesta avanzar, espero que vosotras/os también lo estéis porque tenemos mucho que aportar como profesión a la sociedad, mucho aún por hacer y un largo camino que recorrer hacia adelante.  

En nuestras manos está el demostrar que, somos realmente agentes de cambio, por eso sigamos luchando por la defensa de nuestra profesión, de los derechos sociales y de políticas sociales realmente eficientes, eficaces y de calidad.

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