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Madrid, 26 de agosto de 2025

Victor Nieto González
Instituto de Inteligencia Artificial del ámbito Social, IIAS

En el último año, la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) ha transformado de manera muy rápida nuestra sociedad, reflejando tanto oportunidades como desafíos. Uno de estos desafíos y problema al que nos enfrentamos son los sesgos inherentes a los datos con lo que se entrena la IA, replicando desigualdades presentes en nuestra sociedad. Herramientas como COMPAS, que muestran sesgos raciales en decisiones judiciales, o de análisis de curriculum con sesgos machistas, necesitan de una mirada social. Por ello, es importante que el Trabajo Social pueda hacer que la IA se sume a los principios de justicia e igualdad que promueve la disciplina y exigiendo un uso ético y responsable tanto a creadores/as, como a usuarios/as.

Desde el lanzamiento de ChatGPT 3.5 de OpenIA, en 2022, la invasión de la Inteligencia Artificial (IA) en nuestro día a día ha sido como un tsunami. Aunque debemos tener en cuenta que la IA es algo más antiguo de lo que nos imaginamos. En la mitología griega surgió la figura de Talos, un gigante de bronce creado por Hefesto; Aristóteles introdujo la idea del syllogism, una manera del razonamiento deductivo que se podría considerar como un algoritmo en su forma más temprana. En definitiva, el ser humano siempre ha tenido un interés por esa unión entre la máquina y las personas. 

Aunque algunos consideran que uno de los fundadores de la IA fue Alan Turing (1912-1954), no debéis olvidaros de que nada de esto sería sin la figura de una mujer: Ada Lovelace (1815-1852), considerada la primera programadora de la historia. Pero no fue hasta 1957, cuando John McCarthy (1927-2011) acuñó el término “inteligencia artificial” en la conferencia Dartmouth. 

Esta tecnología también ha llegado al ámbito social. En nuestro país ya conocemos prácticas donde se está utilizando la IA con herramientas de Chatbot para comunicarse con la ciudadanía, o bien para poder determinar las necesidades que tendrá la ciudadanía y así poder calcular los presupuestos necesarios en Servicios Sociales.

En este sentido, no solo encontramos ejemplos prácticos en el ámbito público, sino también en el privado. Las empresas y entidades privadas (asociaciones, ONG, etc) están apostando por utilizar la IA en sus procesos, automatizando proyectos para así poder aumentar su eficacia.

Aunque el objetivo de la IA es facilitarnos el trabajo y potenciarlo, también existe un lado “oscuro”. Es por ello, que el Trabajo Social necesita estar presente en este paradigma de la IA, como profesión que se centra en la justicia social y en la igualdad de las personas.

En los últimos meses hemos podido observar cómo algunas herramientas de IA tienen sesgos, los cuales desfavorecen a los grupos más vulnerables. Los sesgos en los sistemas de IA pueden tener consecuencias significativas, como reproducir y amplificar patrones discriminatorios existentes, tomar decisiones perjudiciales para ciertos grupos y perpetuar las desigualdades (Nazer et al., 2023).

En este artículo podrás entender de manera muy sencilla qué es la IA, conocer ejemplos y proyectos donde la IA tiene sesgos y cómo desde el Trabajo Social podemos trabajar para disminuirlos y poder tener una IA más justa e igualitaria.

Sin querer ser muy detallista y con el objetivo de facilitar la compresión, en los siguientes párrafos explicaremos de forma sencilla qué es la IA, cómo funciona y así poder entender cómo se producen los sesgos.

La primera pregunta que debemos hacernos es ¿qué es la Inteligencia Artificial? Explicado de modo sencillo, podríamos decir que es cuando las máquinas aprenden y realizan tareas que anteriormente eran realizadas por personas: tomar decisiones, reconocer patrones, comprender el lenguaje natural o la resolución de problemas complejos. Es decir, cuando una máquina puede ser programada para imitar la inteligencia humana. Para que esto suceda es necesario que la máquina se “alimente” de datos, datos que son recibidos, analizados y devueltos por el algoritmo. Los datos son la gasolina del algoritmo. 

La parte importante de los algoritmos con la IA, es que gracias al aprendizaje automático (Machine Learning), la máquina es capaz de identificar patrones y tomar decisiones basadas en los datos. Como veíamos anteriormente, para que la IA funcione necesita que el algoritmo se alimente de meta datos (Big Data), y aquí es donde está la clave principal de los sesgos. Esos datos son introducidos y “manipulados” por las personas, las personas por sí mismas tenemos sesgos en nuestro día a día; y estos sesgos, son trasladados a los datos. Por lo tanto, los sesgos que tiene la IA son una réplica de los sesgos de las personas en el mundo offline.

La investigadora del ámbito de la IA, Kate Crawford, entiende a los algoritmos como “incrustaciones materializadas de prioridades, normas y valores”, es decir, que no solo procesan datos, sino que están modelados por el contexto de las personas. Al final son un espejo de la sociedad.

Llegados a este punto las preguntas que deberíamos hacernos son: ¿Quién tiene la responsabilidad cuando la IA comete un error? ¿Qué garantías tiene la IA si se basa en los valores de las personas? 

Hoy en día existen numerosos ejemplos donde distintas herramientas de IA contienen un elevado índice de sesgos. A continuación, descubriremos algunas de ellas por su alta repercusión, pero, sobre todo, porque la vida de las personas pueden depender de su algoritmo.

El primer ejemplo lo vemos en el ámbito de la justicia. En EEUU existe una herramienta llamada COMPAS, esta herramienta ayuda a los y las jueces a determinar si una persona debe continuar en prisión, o, por lo contrario, puede quedar en libertad. Según ‘Techonology Review, esta herramienta tiene un sesgo racial hacia los acusados afroamericanos y/o latinos.

Otro caso con una alta carga de sesgo racial y de edad, es la referente a los coches automáticos. En octubre del 2024 Elon Musk presentó el taxi del futuro: un vehículo capaz de transportar a viajeros/as de un punto “A” hasta un punto “B” sin necesidad de conductor/a. A priori, puede ser algo positivo. Imaginémonos aquellas zonas rurales donde no pasa el transporte escolar, porque hay un bajo número de niños/as y no es “rentable” en términos económicos contratar a una persona para llevar un autobús. En este caso, un taxi automático facilitaría esa comunicación y transporte. 

El problema se encuentra en los sesgos. Según el estudio realizado por la Universidad de Beijing, el King’s College y la University College de Londres, los coches automáticos son un 7.5% más precisos con los peatones de piel clara que con los de piel oscura.

Además, otra pregunta que podríamos hacernos es: si un coche autónomo atropella a un peatón, ¿quién es responsable el fabricante, el/la programador/a del algoritmo o quién lo ha comprado? Una cuestión que aún no tiene respuesta jurídica clara.

Otro conocido caso es el de Amazon, que utilizó un algoritmo de IA que discriminaba contra las mujeres al priorizar los curriculum de los hombres. Nuestra labor, en este sentido, sería modificar estos algoritmos con enfoque de igualdad de género y la inclusión de variables que garanticen la equidad en la selección.

Un algoritmo que nos afecta a la mayoría de las personas es el que tienen plataformas como YouTube o Spotify que pueden recomendar contenido que refuerza estereotipos o ideologías sesgadas. 

Siguiendo con los ejemplos, veamos otro que nos puede resultar más próximo a la profesión. En el ámbito sanitario ya existen algoritmos capaces de diagnosticar enfermedades (y no queda mucho que también suceda en el ámbito social), y en este caso si hay un tratamiento erróneo ¿quién tiene la responsabilidad? ¿El algoritmo o el/la profesional que no ha supervisado y corroborado los resultados?

Ante estas cuestiones hay un debate filosófico muy amplio. Daniel C. Dennett sostiene que es fundamental establecer el grado de responsabilidad que puede llegar a tener la máquina, y entiende, que no se le puede atribuir a las máquinas la misma responsabilidad moral que a las personas, y que por supuesto, no debe eximir ni a sus creadores/as ni a los/as usuarios/as de la responsabilidad ética.

Según Wendell Wallach “al confíar demasiado en las máquinas, corremos el riesgo de deshumanizar el cuidado de la salud y de perder la intuición y el juicio experto que solo puede provenir de la experiencia humana”; partiendo de esta idea, es aquí donde consideramos que el Trabajo Social juega un papel fundamental. 

Para concluir con los ejemplos, y poniendo énfasis en delimitar la desigualdad económica de la sociedad, nos encontramos con los algoritmos utilizados en bancos para evaluar solicitudes de préstamos, los cuales, están desfavoreciendo a ciertos colectivos ya vulnerables entre sí. Desde nuestra disciplina, deberíamos ser capaces de asegurar que los criterios de evaluación no incluyan variables que perpetúen su discriminación.

Mirar hacia otro lado es, desde nuestro punto de vista, un acto de irresponsabilidad. La IA ha llegado para quedarse, y es por ello por lo que debemos abanderar la parte ética y de justicia de su uso. 

El Trabajo Social se caracteriza por luchar por la justicia social, y por trabajar en beneficio de una igualdad de oportunidades. En este sentido, como profesionales debemos empezar a formar parte de las empresas de IA y de sus comités éticos, capaces de plasmar nuestro conocimiento y visión a sus proyectos. Debemos revisar esos algoritmos plagados de sesgos y prejuicios para que se puedan ofrecer una herramienta más neutral. Siguiendo las recomendaciones incluidas por Loi et al. (2021, pa.2), se tienen que analizar los riesgos de una sistema de IA caso a caso, no de forma generalizada,  y de forma transparente con el fin de no vulnerar principios éticos, tal y como plantea la autora, aunque la transparencia no erradica los riesgos éticos de sistemas de inteligencia artificial, sí es un requisito para tal fin.

Es importante que aprendamos más sobre la IA para ser capaces de entenderla y comprenderla, solo así, seremos capaces de poder prevenir y actuar. Pero, sobre todo, la manera más eficiente de disminuir los sesgos es el autoconocimiento, ¿qué sesgos tengo yo como persona? ¿cuándo me comunico con la IA, plasmo los sesgos? ¿Corrijo a la IA cuando detecto un sesgo?

Los sesgos en IA suelen originarse en datos de entrenamiento incompletos o desbalanceados. Para reducirlos, es fundamental asegurarse de que los conjuntos de datos incluyan diversidad en términos de género, etnia, edad, condición socioeconómica y otras variables.

Es crucial realizar auditorías de equidad con métricas específicas (como paridad de resultados o impacto dispar) para identificar posibles sesgos en los modelos antes de su implementación.

Los equipos de desarrollo, donde debe haber profesionales del Trabajo Social, deben realizar evaluaciones éticas periódicas, considerando los impactos negativos que pueden generar los sistemas automatizados en poblaciones vulnerables.

Bibliografía

Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Caso práctico: probamos por qué un algoritmo judicial justo es imposible. (2021, noviembre, 11). Techonology Review, de https://www.technologyreview.es/s/13800/caso-practico-probamos-por-que-un-algoritmo-judicial-justo-es-imposible

Flores Anarte, L. (2023). Sesgos de género en la Inteligencia Artificial: El Estado de derecho frente a la discriminación algorítmica por razón de sexo. Revista Internacional De Pensamiento Político18(18), 95–120. https://doi.org/10.46661/rev.int.pensampolit.8778 

Hormann, V., Ria, P., Jurafsky D., King S. (2024) Dialect prejudice predicts AI decisions about people’s character, employability, and criminality

IA para periodistas: una herramienta por exportar. (2023, febrero). Prodigioso Volcán.

Loi, M., Mätzener, A., Müller, A. y Spielkamp, M. (2021). Automated Decision-Making Systems in the Public Sector. An Impact Assessment Tool for Public Authorities. Algorithm Watchhttps://algorithmwatch.ch/en/adms-impact-assessment-public-sector-algorithmwatch/

Martín, P., (2024). Inteligencia Artificial, tecnología del futuro. Madrid: Libsa

Nazer LH, Zatarah R, Waldrip S, Ke JXC, Moukheiber M, Khanna AK, Hicklen RS, Moukheiber L, Moukheiber D, Ma H, Mathur P. Bias in artificial intelligence algorithms and recommendations for mitigation. PLOS Digit Health. 2023 Jun 22;2(6):e0000278. doi: 10.1371/journal.pdig.0000278. PMID: 37347721; PMCID: PMC10287014.

Norvig, P; Russell, S, (2010). Inteligencia artificial: un enfoque moderno. Madrid: Pearson Educación

Vicente, L., Matute, H. Humans inherit artificial intelligence biases. Sci Rep 13, 15737 (2023). https://doi.org/10.1038/s41598-023-42384-8

Xinyue Li, Zhenpeng Chen, Jie M. Zhang, Federica Sarro, Ying Zhang, and Xuanzhe Liu. 2024. Bias Behind the Wheel: Fairness Testing of Autonomous Driving Systems. ACM Trans. Softw. Eng. Methodol. 1, 1, Article 1 (July 2024), 24 pages, de https://arxiv.org/pdf/2308.02935

Málaga, 20 de agosto de 2025

Anahí Rama Samperio
Trabajadora Social y Criminóloga
CEO de Veravitas Trabajo Social
Presidenta de la Asociación Nacional de Peritaje Social

La presente reseña analiza la obra colectiva Trabajo Social en Ejercicio Libre (2025), un libro que reúne experiencias de profesionales del Trabajo Social en modalidad autónoma desde España y América Latina. La reseña se estructura en tres bloques: resumen de la obra, análisis de contenido y valoración personal.

Resumen

El libro Trabajo Social en Ejercicio Libre ofrece una visión integral y empírica sobre una modalidad profesional en expansión: el ejercicio libre del Trabajo Social. A través de las experiencias de 15 profesionales de España y América Latina (Chile, Brasil y Perú), se muestra cómo el Trabajo Social puede ejercerse con autonomía, rigor técnico y compromiso ético, más allá de las estructuras institucionales tradicionales.

Esta obra colectiva demuestra que el ejercicio libre no es una alternativa marginal, sino una forma legítima y transformadora de ejercer la profesión, con aplicaciones en ámbitos tan diversos como el trabajo social clínico, el peritaje social, la intervención comunitaria, la consultoría, el envejecimiento, la empresa social, el acompañamiento en el duelo o la inteligencia artificial.

Así, el objetivo principal de esta obra es dar a conocer y poner en valor el ejercicio libre del Trabajo Social como una modalidad profesional legítima, innovadora y transformadora, visibilizando su diversidad de aplicaciones, metodologías y aportes éticos y técnicos tanto en contextos nacionales como internacionales. A través del testimonio directo de profesionales de España y América Latina, el libro busca inspirar, orientar y fortalecer el desarrollo autónomo de la profesión, promoviendo nuevas formas de intervención social adaptadas a los retos contemporáneos.

Su estructura se organiza en dos partes. Por un lado, las experiencias de compañeras y compañeros en España y, por otro lado, el trabajo de compañeras en América Latina (Brasil, Chile y Perú).

Análisis de contenido

La tesis central del libro sostiene que el ejercicio libre del Trabajo Social no solo es posible, sino que representa una modalidad profesional necesaria, legítima y transformadora, capaz de ampliar los horizontes de la intervención social más allá del empleo institucional tradicional. Esta modalidad permite a los y las profesionales ejercer con mayor autonomía, adaptarse a contextos sociales complejos y ofrecer respuestas especializadas, éticas e innovadoras a las necesidades actuales de la población.

El enfoque del libro es eminentemente práctico, experiencial y transnacional, articulado desde la propia voz de profesionales que ejercen en régimen libre en distintos países. Se estructura como una obra coral que entrelaza:

  • Testimonios personales y profesionales con un fuerte componente de narrativa autobiográfica.
  • Perspectiva comparada internacional al incluir experiencias de España, Chile, Brasil y Perú.
  • Multidisciplinariedad integrando áreas como el Trabajo Social clínico, forense, comunitario, empresarial, digital y educativo.
  • Enfoque ético-político con una defensa clara de la autonomía profesional, la justicia social, los derechos humanos y la innovación responsable.

El libro no es un manual técnico, sino una obra de reflexión aplicada y de reconocimiento de experiencias pioneras con un alto componente inspirador y de legitimación del Trabajo Social como disciplina viva y adaptable.

Por tanto, en cuanto a sus aportaciones a la disciplina, además de las ya expresadas, se destacan las siguientes:

  • Desafía el imaginario que asocia el Trabajo Social exclusivamente a estructuras públicas o al tercer sector reivindicando el autoempleo y el emprendimiento social como opciones legítimas, éticas y necesarias.
  • Pone en el centro la voz de las y los profesionales que ya ejercen en modalidad libre rompiendo el aislamiento profesional y ofreciendo referentes reales a quienes desean emprender este camino.
  • Muestra cómo el Trabajo Social se expande hacia nuevos ámbitos: IA, empresas, consultoría, envejecimiento activo, peritaje judicial, duelo, diversidad, entre otros. Esto desborda el marco clásico y presenta al Trabajo Social como herramienta de innovación social.
  • Aunque no se trata de un libro metodológico en sentido estricto, ofrece propuestas operativas, reflexiones técnicas y análisis contextualizados, lo que enriquece el marco teórico y práctico de la disciplina.
  • El libro tiene un claro valor simbólico: refuerza el orgullo profesional, genera comunidad entre profesionales del ejercicio libre y contribuye a la construcción de una memoria profesional común.

Consideraciones

Leer el libro Trabajo Social en Ejercicio Libre ha sido para mí una experiencia profundamente emocionante, movilizadora y, sobre todo, inspiradora. No solo por la calidad de los contenidos que recoge, sino porque muchas de las personas que firman los capítulos son compañeras y compañeros, incluso, amigas y amigos con quienes comparto espacios de militancia profesional, formación o caminos vitales dentro del Trabajo Social. Sentir que esas voces tienen ahora un lugar propio y colectivo en una obra internacional me llena de orgullo. Orgullo por ellas y ellos, pero también por lo que este libro representa: una forma de ejercer la profesión libre, innovadora y comprometida.

Desde la primera página me sentí interpelada como profesional. No como mera lectora, sino como alguien que se reconoce en los relatos, en las propuestas y en los desafíos compartidos. Esta obra colectiva, coordinada por Angelina Silva Carvalho Mota, no solo reúne experiencias de España y América Latina, sino que construye un puente entre contextos diversos donde el ejercicio libre cobra vida con matices distintos, pero con una esencia común: la autonomía profesional al servicio de lo social.

Cada capítulo es una muestra del enorme talento, compromiso y creatividad que existe en nuestra profesión. Es un privilegio poder leer a compañeras y compañeros que comparten generosamente su conocimiento, su recorrido y sus aprendizajes, contribuyendo a visibilizar todo lo que se puede hacer desde el ejercicio libre. Desde el trabajo clínico hasta la intervención comunitaria, desde el peritaje hasta la inteligencia artificial, pasando por la empresa social, la diversidad en las empresas, la gestión de casos, la consultoría o el acompañamiento al duelo: todas las experiencias reflejan una mirada ética, técnica y transformadora que enriquece profundamente al Trabajo Social.

Este libro me ha reafirmado en una convicción: el ejercicio libre del Trabajo Social no es una alternativa marginal, sino una vía legítima, rigurosa y cada vez más extendida. Leer a compañeras y compañeros que narran lo que hacen, cómo lo hacen y por qué lo hacen es una experiencia transformadora. Nos devuelve la centralidad como agentes de cambio, como profesionales capaces de diseñar y sostener nuestras propias metodologías, de crear empresa social sin renunciar a la esencia del Trabajo Social, de innovar sin perder el sentido ético.

He terminado esta lectura con la sensación de que este libro no solo narra lo que ya se está haciendo, sino que abre un camino para quienes aún están pensando si “pueden” ejercer por cuenta propia ¡Sí, pueden! Y no estamos solas ni solos: cada una de las páginas de este libro es una invitación a formar parte de una comunidad profesional viva, diversa y en expansión.

En definitiva, Trabajo Social en Ejercicio Libre es mucho más que una recopilación de experiencias: es una declaración de intenciones, una reivindicación de nuestra capacidad transformadora y un canto a la dignidad profesional. Una lectura que no solo recomiendo, sino que celebro haber vivido. Porque leer también puede ser una forma de reconocerse, de reencontrarse y de proyectarse hacia un Trabajo Social más libre, más humano y más nuestro.

En suma, se trata de una lectura imprescindible para quienes desean explorar el potencial del Trabajo Social fuera de los marcos tradicionales, desde una práctica profesional libre, ética y transformadora.

Ficha técnica del libro

Título completo: Trabajo Social en Ejercicio Libre. Experiencia en distintos países: España – Chile – Brasil – Perú
Volumen: 1
Organizadora y coordinadora: Angelina Carvalho
Editorial: Editora Carvalho Direito Social
Primera edición: abril de 2025
Lugar de impresión: España
Número de páginas: 283
ISBN: 978-84-685-8732-5
Depósito legal: M-7550-2025
Dirección editorial: Angelina Carvalho
Corrección: Bubok Publishing, S.L.
Ilustración de portada: Juliana Oliveira
Maquetación: Fabio Martins
Sitio web editorial: www.editoradireitosocial.com
Idioma: Español
Número de autoras/es: 15
Países representados: España, Chile, Brasil, Perú

Málaga, 24 de julio 2025

Elisabet Ruz Oller
Trabajadora Social

Desde su fundación en 2013, la Asociación Corazones Malagueños ha sido un faro de esperanza para las personas más vulnerables de la sociedad en Málaga. Como presidenta de esta entidad sin ánimo de lucro y trabajadora social comprometida, comparto un resumen del recorrido de nuestra organización, que ha tenido un impacto profundo en la vida de cientos de personas sin hogar, gracias a la dedicación de personas voluntarias, socias y donantes. Sin ellas, no habríamos llegado tan lejos, aunque, al mismo tiempo, seguimos enfrentando desafíos económicos que amenazan nuestra labor y existencia. En este artículo, además, queremos resaltar cómo la perspectiva de género ha sido crucial para entender y atender las diferentes realidades que enfrentan las mujeres en situación de vulnerabilidad.

El nacimiento de Corazones Malagueños: Un sueño de solidaridad

Corazones Malagueños nació en 2013 como respuesta a una necesidad urgente que cada vez era más evidente en las calles de Málaga: el aumento de personas sin hogar y en situación de extrema vulnerabilidad. Este proyecto surgió del deseo de un grupo diverso de personas con una visión clara: ofrecer un refugio a quienes lo habían perdido todo. Lo que comenzó como una iniciativa pequeña, casi informal, fue creciendo hasta convertirse en una red de apoyo sólida que ha cambiado la realidad de muchas personas. Inicialmente, éramos solo unas pocas personas voluntarias con recursos limitados, pero llenas  de motivación. Repartíamos alimentos, ropa y palabras de aliento a quienes vivían en la calle. No teníamos un local ni apenas medios, pero contábamos con algo fundamental: un corazón comprometido con la justicia social y una fe profunda en la solidaridad de la sociedad malagueña. Fue ese espíritu el que nos llevó a fundar la asociación formalmente, y aunque los inicios no fueron fáciles, pronto comenzamos a ver los frutos de nuestra labor.

Desde su origen, la asociación ha reconocido que la pobreza y la exclusión social afectan de manera distinta a mujeres y hombres, por lo que ha tratado de adaptar sus acciones para responder a esas diferencias. Desde sus inicios se ha llevado a cabo varios proyectos sociales en la ciudad de Málaga, se ha atendido a familia vulnerables con entrega de lotes de alimentos básicos, meriendas a menores, productos de farmacia y el reparto de bocadillos, dulces y bebidas calientes en el reparto callejero a personas sin hogar. Actualmente solo se lleva a cabo el reparto callejero. 

Las mujeres sin hogar, en particular, enfrentan riesgos y vulnerabilidades adicionales, como la violencia de género y la discriminación. Por ello, desde los primeros días, Corazones Malagueños ha tenido en cuenta la necesidad de brindar apoyo especializado a las mujeres en situación de calle, quienes frecuentemente no acceden a los mismos recursos que los hombres por miedo o por sufrir situaciones de violencia.

El papel crucial de las personas voluntarias

A lo largo de los años, las personas voluntarias han sido el pilar fundamental de Corazones Malagueños, las mismas que un día decidieron unirse con fuerza y corazón e iniciar todo esto. Su dedicación es inquebrantable. Contamos con más de 50 personas voluntarias activas, de las cuales un porcentaje significativo son mujeres. Ellas no sólo preparan y reparten alimentos y productos de higiene, en las rutas semanales organizadas, sino que ofrecen apoyo emocional, orientación y acompañamiento en el difícil proceso de inclusión social de las personas sin hogar, con especial atención a las mujeres víctimas de violencia de género y en situación de exclusión social.

El impacto emocional en las personas que reciben la ayuda de Corazones Malagueños es incalculable, muchas veces, estas personas no solo obtienen un plato de comida o una manta, sino que, por primera vez en mucho tiempo, sienten que alguien se preocupa por ellas. Las personas voluntarias se convierten en familiares, amistades, confidentes. La empatía y el respeto con los que se trata a cada persona es lo que diferencia a nuestra asociación de otras, con especial atención a las mujeres que han sido excluidas de la sociedad.

Los fines de semana, navidades, en los días más fríos del invierno o los más calurosos del verano, nuestras voluntarias y voluntarios están ahí, con una sonrisa y con un compromiso fuerte de acompañar a todas las personas, mujeres y hombres, que lo necesiten, personas en situación de calle, visitando a estas personas en su cartón o banco donde pasan las noches a la intemperie. 

El apoyo de las personas socias y donantes

Otro grupo esencial para la supervivencia de Corazones Malagueños son las personas socias y donantes. Desde el principio, ha sido claro que nuestro modelo de sostenibilidad no podría depender de grandes empresas ni subvenciones estatales, sino de la generosidad de la ciudadanía malagueña. Los aportes regulares de socias y socios, muchas de ellas, personas de clase trabajadora, permiten que podamos seguir adelante con nuestra misión, a pesar de los innumerables obstáculos económicos. Sin su apoyo, sería imposible cubrir los gastos básicos de funcionamiento: alquileres, facturas, compra de alimentos y productos de higiene, entre otros.

A lo largo de los años, hemos recibido también donaciones económicas puntuales, tanto de particulares como de pequeñas empresas que nos han permitido seguir adelante. Respecto a las donaciones en especie, alimentos y productos de higiene, desde el primer día, la sociedad malagueña ha mostrado una enorme generosidad, donando mantas y alimentos, son vitales para seguir atendiendo las necesidades de mujeres y hombres por igual. Para las mujeres en situación de calle, hemos creado kits específicos con productos de higiene femenina, algo que a menudo se pasa por alto pero que es crucial para su dignidad. 

Los beneficios para la ciudad de Málaga

La labor de Corazones Malagueños ha tenido un impacto notable en Málaga. Además de la ayuda directa a las personas sin hogar, nuestra asociación ha contribuido a visibilizar la problemática de la pobreza extrema y exclusión social, desde una perspectiva de género. Hemos organizado campañas de sensibilización que abordan las realidades específicas de las mujeres en situación de exclusión, desde la violencia de género hasta la precariedad económica, que han puesto el foco en una problemática que muchas veces es invisibilizada por la sociedad. Es fundamental seguir visibilizando cómo las mujeres enfrentan barreras adicionales cuando se encuentran en situación de vulnerabilidad, y para eso contamos con el apoyo de nuestras voluntarias, que también son portavoces de esta realidad.

El tejido social de la ciudad se ha visto reforzado por nuestras acciones, no solo en la atención directa, sino también en la educación y concienciación de la ciudadanía. Málaga se ha convertido, en parte gracias a la labor de Corazones Malagueños, en una ciudad más justa, más equitativa y más consciente de las diferencias de género que atraviesan la pobreza. Cada vez que la ciudadanía se ha unido a nuestra causa, ya sea como personas voluntarias o socias ha encontrado en Corazones Malagueños un espacio donde canalizar su deseo de ayudar. 

En ocasiones las personas sin hogar sufren de invisibilidad y estereotipos por parte de la sociedad, la labor de Corazones Malagueños lucha contra esta injusta situación que enfrenta quienes lo han perdido todo. 

Los desafíos económicos y las dificultades actuales

Los desafíos económicos continúan siendo una constante. Corazones Malagueños, al ser una entidad sin ánimo de lucro, depende en gran medida de la solidaridad de sus socias, socios y donantes, y nos dotamos del banco de alimentos de la ciudad. Hemos enfrentado momentos críticos en los que hemos estado al borde del cierre, y cada día luchamos por mantener nuestra labor. En estos momentos todas las personas que componen esta asociación se han unido con más fuerza y corazón que nunca para que nuestra labor no se pare, para que esas personas que cada noche nos esperan en la calle puedan seguir siendo atendidas con la mejor de las sonrisas y el corazón en cada visita.  A pesar de estos obstáculos, el compromiso con la humanidad sigue siendo inquebrantable.

Los altos costes de los suministros básicos, el alquiler de un local adecuado donde almacenar los alimentos y materiales, y la falta de financiación estable son solo algunos de los obstáculos que enfrentamos a diario. En varias ocasiones, hemos tenido que recurrir a campañas de emergencia para poder seguir operando. A medida que la crisis económica y social se profundiza, especialmente tras la pandemia de COVID-19, cada vez más personas acuden a nosotros en busca de ayuda. Esto incluye a un creciente número de personas, no solo personas sin hogar, familias que no pueden cubrir sus necesidades básicas, muchas de ellas madres solteras o víctimas de violencia de género, quienes encuentran en nuestra asociación un espacio seguro donde pueden recibir no solo ayuda material, sino también información, asesoramiento, apoyo emocional y comunitario. Esta situación ha puesto una enorme presión sobre nuestros recursos y voluntariado, que hace todo lo posible por ayudar a todos/as, pero a veces se ven desbordados/as.

Una llamada a la solidaridad

Hoy, más que nunca, hacemos un llamado a la ciudadanía malagueña para que continúe apoyando la labor de Corazones Malagueños, seguimos luchando día a día para mantener nuestra misión de ayudar a las personas más vulnerables. Hacemos un llamado a la ciudadanía, empresas y entidades públicas para que sigan apoyando nuestra labor, ya sea a través de donaciones, convirtiéndose en socios o dedicando su tiempo como voluntario/a.

Sin este apoyo, nuestra capacidad para seguir adelante es limitada. Somos una entidad sin ánimo de lucro, nuestra labor diaria es realizada por personas voluntarias, la economía es un pilar fundamental para el mantenimiento de nuestras acciones, es por ello que hacemos un llamamiento a todas aquellas personas que estén interesadas en conocernos y puedan apoyarnos. 

Nuestra misión es clara: ayudar a las personas más vulnerables, pero también seguir construyendo una Málaga más justa e inclusiva, donde mujeres y hombres puedan acceder a los recursos necesarios para vivir con dignidad.

Corazones Malagueños no es solo una asociación, es un reflejo de lo que podemos lograr cuando nos unimos por una causa justa. Hemos demostrado que, con voluntad, compromiso y empatía, podemos hacer de Málaga una ciudad más inclusiva y solidaria.

Mirando al futuro

A medida que miramos hacia el futuro, nuestro compromiso con la justicia social y la equidad de género sigue siendo una prioridad. Queremos seguir creciendo, llegar a más personas y ofrecer servicios especializados para mujeres y hombres por igual, sobre todo, ser un agente de cambio en la vida de aquellos/as que han perdido la esperanza. En estos diez años, hemos aprendido que el camino hacia una sociedad más justa es largo, pero que la solidaridad y el compromiso con la equidad de género son fundamentales para seguir avanzando.

Corazones Malagueños seguirá latiendo con fuerza, con la esperanza de que cada persona, sin importar su género o condición, pueda encontrar en nuestra asociación el apoyo que necesita.

Especial agradecimiento a todas las personas voluntarias y socias que componen nuestra asociación en el pasado, presente y futuro, todas ellas cada día demuestran que “sí se puede”. 

Os invitamos a  visitar nuestra página web para ampliar información detallada acerca de nuestra labor diaria, situación actual y estadísticas de personas atendidas cada año.

Bibliografía

Iglesias, M. (2019). La intervención social desde la perspectiva de género. Ediciones Académicas.

Ruiz, P. (2021). Pobreza, exclusión social y género en España. Editorial Tirant lo Blanch. Sánchez, C., & Molina, F. (2020). Mujeres en situación de calle: Realidades invisibles. Publicaciones Universidad de Málaga.

Sánchez, C., & Molina, F. (2020). Mujeres en situación de calle: Realidades invisibles. Publicaciones Universidad de Málaga.

Madrid, 11 de julio 2025

Rubén Yusta Tirado
Doctor en Trabajo Social. Profesor Ayudante Doctor y Coordinador del
Master en Trabajo Social en el ámbito Sanitario en la Universidad Pontificia Comillas.

La colegiación se sitúa como uno de los elementos que, en el imaginario profesional, más diferencia al Trabajo Social de otras disciplinas con las que actualmente comparte espacios de intervención. Esta diferencia fundamental, radica en el debate aún existente en ciertos círculos profesionales, que siguen cuestionándose la obligatoriedad, o no, de este proceso profesional, el cual se encuentra más que superado en otras disciplinas profesionales. Y se habla de imaginario profesional puesto que la evidencia respecto a la colegiación obligatoria, se encuentra disponible para todos y todas las profesionales del Trabajo Social, amparada en el Artículo 2 de la Ley 2/1974, de 13 febrero de Colegios Profesionales, en la Ley estatal 10/1982, de 13 de abril, de creación de los Colegios Oficiales de Asistentes Sociales, y en el Real Decreto 174/200, que aprueba los Estatutos Generales de los Colegios Profesionales, además del artículo 36 de la Constitución Española. 

Partiendo de esta obligación normativa, el análisis de la situación actual, en la que los Colegios Profesionales de Trabajo Social y el Consejo General de Trabajo Social continúan realizando campañas fomentando esta obligación profesional, nos lleva a plantear de dónde surge esta duda respecto a algo que, en disciplinas como la Medicina, el Derecho o la Enfermería, se encuentra totalmente asimilado y enfocado como una necesidad previa a la intervención profesional. Una de las principales claves del conflicto o de la diferencia de pareceres respecto a este proceso, se encuentra en la solicitud de dicha colegiación por parte de la institución contratante. Este aspecto nos lleva directamente a la alta empleabilidad que existe en el sector público en lo que a Trabajo Social se refiere, donde, de acuerdo con el Consejo General del Trabajo Social (2022), cerca del 61% de la profesión ejerce en este ámbito. En este sentido, aunque se trate de algo dictado por instancias superiores a las que habitualmente publican los procesos de empleo público, son estas convocatorias las que marcan la necesidad, o no, de encontrarse en situación de colegiación. Este es un aspecto en el que los Colegios Profesionales se encuentran trabajando de forma continua con sus respectivas entidades autonómicas y municipales, para promover la necesidad de encontrarse bajo el respaldo de los Colegios Profesionales, pero que, en la práctica, dejan esta condición supeditada a la voluntad del/de la profesional. 

Pero, como se ha comentado, también existe casi un 40% de la disciplina que actualmente no ejerce dentro del ámbito público y cuya situación respecto a la colegiación también es interesante conocer. Para ello, se llevó a cabo un estudio de las ofertas de empleo publicadas para la disciplina del Trabajo Social en el portal de empleo Infojobs entre enero y diciembre de 2024 en toda España, reuniendo una muestra de 1129 oportunidades laborales destinadas a nuestra disciplina. Dentro de los parámetros analizados, que serán publicados próximamente de forma amplia, uno de los aspectos que se analizaron para poder dar respuesta a la condición planteada, fue en cuántas de estas ofertas se mencionaba la necesidad de que el/la candidata/a estuviera colegiado/a.

Los datos obtenidos muestran que únicamente el 11,6% de las ofertas laborales en Trabajo Social incluyeron como requisito la colegiación profesional. Para profundizar en el análisis, se compararon las características principales entre las ofertas que exigían esta condición y aquellas que no lo hacían.

En cuanto a la retribución económica, las ofertas que solicitaban la colegiación presentaron un salario medio un 0,9% superior respecto a las que no lo requerían. En relación con la estabilidad contractual, el 48,1% de las ofertas dirigidas a personas colegiadas ofrecían contrato indefinido, frente al 45,8% en aquellas donde no se exigía esta condición.

Respecto a la jornada laboral, las ofertas que solicitaban colegiación mostraron un 2,5% más de contratos a jornada completa en comparación con el resto. No obstante, la diferencia más significativa se observó en la mención al convenio colectivo: un 54,2% de las ofertas que requerían colegiación especificaban condiciones laborales reguladas por convenio, frente al 28,3% en las que no se exigía esta acreditación.

Finalmente, se identificaron los ámbitos de intervención donde más se requería la colegiación: Gerontología, Migraciones y Exclusión Social. En cuanto a la distribución geográfica, las comunidades autónomas que registraron un mayor número de ofertas con esta condición fueron Cataluña, la Comunidad de Madrid y Andalucía.

Este análisis, aunque centrado en el ámbito privado y el tercer sector, pone de relieve una tendencia que merece ser tenida en cuenta: la solicitud de colegiación no está plenamente instaurada como un requisito profesional en el empleo privado y del tercer sector en Trabajo Social. El hecho de que solo el 11,6% de las ofertas analizadas mencionen explícitamente la necesidad de colegiación invita a la reflexión, especialmente si consideramos que se trata de una obligación legal para el ejercicio de la profesión. 

Sin embargo, las diferencias encontradas entre las ofertas que solicitan esta condición y respecto a las que no lo hacen, por mínimas que parezcan en salario, estabilidad o jornada laboral, apuntan a una relación potencial entre el reconocimiento del rol profesional colegiado y una mayor formalización de las condiciones laborales. Esto se hace especialmente evidente cuando se observa la mención al convenio colectivo, que aparece con más del doble de frecuencia en las ofertas que solicitan colegiación.

Además, el hecho de que ámbitos como la Gerontología, las Migraciones o la Exclusión Social lideren la demanda de profesionales colegiados/as, puede ser indicativo de una creciente conciencia sobre la necesidad de garantizar estándares profesionales sólidos en contextos especialmente sensibles. Lo mismo ocurre en territorios como Cataluña, Madrid o Andalucía, donde la colegiación parece estar más presente en el discurso laboral.

En definitiva, los datos sugieren que todavía queda camino por recorrer en la consolidación de la colegiación como una práctica asentada en el ámbito privado y del tercer sector en Trabajo Social. No obstante, también muestra claves sobre cómo esta condición podría ir asociada a mejores garantías laborales, algo que no solo beneficia al/a la profesional, sino también a las personas con las que se interviene, además de cumplir con los estándares marcados a nivel normativo tanto en la Constitución Española, como en toda la normativa relativa a la ordenación profesional y la consolidación de los Colegios Profesionales. Todo esto, por supuesto, teniendo en cuenta la importancia de llevar a cabo una intervención profesional al amparo de una deontología profesional y de una supervisión de la práctica profesional que garantice, no solo el acompañamiento de los y las profesionales, sino también el correcto desempeño de la labor para con la sociedad. 

BIBLIOGRAFÍA

Consejo General del Trabajo Social. (2022). IV Informe sobre los servicios sociales en España: La respuesta de los servicios sociales al impacto de la COVID-19 en 2021. https://www.cgtrabajosocial.es/files/62a847340c469/IVInformeServiciosSocialesEspaa.pdf 

Constitución Española. (1978). Boletín Oficial del Estado, 311, 29 de diciembre de 1978, pp. 29313–29424. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1978-31229 

Ley 10/1982, de 13 de abril, de creación de los Colegios de Asistentes Sociales. Boletín Oficial del Estado, 92, 17 de abril de 1982, pp. 9906-9907. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1982-9975 

Ley 2/1974, de 13 de febrero, sobre Colegios Profesionales. Boletín Oficial del Estado, 42, 18 de febrero de 1974, pp. 3121-3124. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1974-289 

Real Decreto 174/2001, de 23 de febrero, por el que se aprueban los Estatutos Generales de los Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales y de su Consejo General. Boletín Oficial del Estado, 65, 16 de marzo de 2001, pp. 10181–10205. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2001-5396 

Tánger, 27 de junio de 2025

Mohamed Haouari
Profesor de Trabajo Social en el Instituto Nacional de Acción Social-Tánger (Marruecos)

La historia del trabajo social en Marruecos ha pasado por una evolución constante, desde formas tradicionales de solidaridad hasta su progresiva institucionalización. Antes de la colonización, el apoyo a las personas en situación de vulnerabilidad se basaba en redes comunitarias y en principios religiosos, reflejados en la caridad islámica. Estas prácticas, profundamente arraigadas en la vida social, promovían la ayuda mutua y aseguraban la protección de los más desfavorecidos dentro de un marco normativo basado en la tradición.

Con el establecimiento del protectorado español y francés, la asistencia social sufrió una transformación profunda. Las autoridades coloniales impusieron regulaciones e instituciones basadas en modelos occidentales, priorizando un enfoque asistencialista orientado al control social. Esto debilitó las formas tradicionales de ayuda comunitaria y reforzó la intervención colonial en acciones sociales destinadas a la población indígena.

Tras la independencia, Marruecos tuvo que reorganizar su sistema de acción social en un contexto de profundos cambios políticos y económicos. La creación de la Entraide Nationale marcó un primer intento de centralizar y estructurar las políticas sociales, aunque durante décadas la asistencia siguió fragmentada y dependiente de asociaciones caritativas y organizaciones de la sociedad civil. Con el avance de las reformas económicas y la apertura política, se hizo evidente la necesidad de profesionalizar la intervención social para hacer frente a las crecientes desigualdades.

En la actualidad, el trabajo social busca desempeñar un papel trascendental en el nuevo modelo de desarrollo. No obstante, su consolidación como disciplina y práctica profesional enfrenta desafíos significativos, como la falta de uniformidad en la formación, el escaso reconocimiento profesional y la necesidad de una mayor incidencia en las políticas públicas.

Período precolonial y colonial: antecedentes del trabajo social en Marruecos

El trabajo social en Marruecos tiene sus orígenes en la época precolonial, cuando la asistencia a los más vulnerables se organizaba mediante redes familiares, comunitarias y religiosas. La solidaridad se manifestaba a través de instituciones como la zakat (limosna obligatoria), los awqaf (fundaciones benéficas), los funduq (hospederías) y la sadaka (caridad), todas con un fuerte componente espiritual. Además, estructuras como la djamaa (asamblea local), la twiza (trabajo cooperativo) y las zawiyas (cofradías religiosas) cumplían funciones clave: la primera como espacio de consulta y autogestión, la segunda fomentando la colaboración en tareas comunitarias y la tercera ofreciendo refugio y apoyo a las personas más necesitadas (Lemligui, 2017, pp. 89-95).

La colonización, iniciada en 1912, transformó profundamente estas dinámicas. La administración francesa impuso un modelo asistencialista inspirado en los esquemas europeos, con un doble propósito: mejorar las condiciones de vida de la población local y ejercer control social. En consecuencia, la zakat se destinó a financiar proyectos coloniales, los awqaf quedaron limitados al ámbito religioso y los funduq fueron reconvertidos en centros de vigilancia contra movimientos independentistas. En este contexto, la Sociedad Musulmana de Beneficencia, creada en 1927, intentó estructurar la solidaridad tradicional bajo supervisión colonial. Aunque logró apoyar a muchas personas, su impacto fue restringido por la falta de recursos y personal especializado (Ghoti, 1995, pp. 23-45).

Las políticas sociales de la época reflejaban grandes desigualdades. Mientras los colonos europeos tenían acceso a servicios sanitarios de calidad, la población marroquí dependía de estructuras benéficas con escasos medios. A partir de 1945, se intentó organizar la financiación de la asistencia social, pero no se consolidó un sistema de protección integral. Durante este período, persiste la caridad islámica a nivel local, al tiempo que se empezaba a reconocer la pobreza como un problema de interés público. Aunque en Francia la década de 1940 marcó un punto de inflexión en el bienestar colonial, en Marruecos la asistencia social siguió dependiendo de actores locales y estuvo atravesada por tensiones entre la administración colonial y la población nativa. Paralelamente, muchas organizaciones benéficas se politizaron, convirtiéndose en espacios de resistencia vinculados al movimiento nacionalista (Perrier, 2022, pp. 1-6).

En el protectorado español, la asistencia social se centró en la infancia. En 1944 se fundó el orfanato “Franco” en Melusa para hijos de musulmanes fallecidos en la guerra de liberación española. En 1952, la Dirección de Acción Social lanzó programas orientados a la protección infantil y la prevención de la delincuencia juvenil, lo que llevó a la creación de preventorios y al fortalecimiento de las estructuras de asistencia infantil. También se ampliaron los servicios sanitarios con la apertura de consultorios y hospitales, aunque los asilos y hospitales psiquiátricos seguían operando en condiciones precarias, con cobertura limitada para los sectores más vulnerables (Ibn Azzuz, 1955, pp. 21-31).

Pese a los cambios impuestos por el colonialismo, Marruecos conservó un sistema de ayuda basado en la solidaridad comunitaria y diversas formas de cooperación. Prácticas como la jemaâ (asamblea comunitaria), la touiza (trabajo colaborativo en el ámbito agrícola), el almacenamiento colectivo de alimentos y las redes informales de financiamiento jugaron un papel esencial en la gestión de recursos locales. Estos mecanismos fueron fundamentales en la enseñanza religiosa, la producción agrícola y el abastecimiento de agua, operando bajo el derecho islámico y las tradiciones. Sin embargo, su efectividad se veía limitada por la jerarquización tribal y las desigualdades de género, lo que restringía el acceso equitativo a los recursos (Planas y Domínguez, 2014, p. 354)

Período posindependencia (1956-1975): inicios de la institucionalización del trabajo social 

Tras la independencia en 1956, Marruecos carecía de un sistema público de acción social estructurado. La asistencia a personas vulnerables recae en las Asociaciones Musulmanas de Beneficencia (AMB), presentes en las principales ciudades. Para organizar mejor este sector, el Estado creó la Entraide Nationale (EN), encargada de gestionar programas sociales y supervisar las AMB, marcando el inicio de la colaboración entre el gobierno y el sector privado (Bencherki, 2017).

En 1957, la EN se estableció formalmente como mecanismo de acción social pública y, en 1968, fue integrada plenamente en la estructura estatal. Cuatro años después, un decreto real consolidó su papel con la creación de la Secretaría de Estado de la EN, transformándola en un organismo público responsable de la implementación de políticas sociales. Durante este periodo, la EN tiene amplias competencias, incluyendo asistencia directa, promoción del bienestar familiar y programas de emancipación de la mujer (Ibid).

Sin embargo, las políticas públicas tras la independencia otorgaron un papel secundario a la regulación social, profundizando desigualdades. Esta situación se agravó con los ajustes estructurales de finales de los años 70, que obligaron al Estado a replantear sus estrategias. Este proceso puede interpretarse como la “invención de lo social”, fenómeno similar al ocurrido en la Europa industrial del siglo XIX, cuando los Estados consolidaron sistemas de bienestar para garantizar estabilidad y mitigar conflictos (Catusse, 2011, p. 63).

Transición hacia la profesionalización: desde los años 80 hasta la actualidad

Desde la década de 1980, Marruecos ha promovido la profesionalización del trabajo social mediante políticas estructuradas y la creación de entidades especializadas. Un hito fundamental fue la creación del Instituto Nacional de Acción Social (INAS) en 1981, que marcó el inicio de la formación académica en el trabajo social (INAS, 2016, p. 45). La adopción del sistema LMD en dicha institución amplió la oferta educativa, aunque persisten desafíos como la fragmentación de los programas y la brecha entre teoría y práctica.

En los años 90, surgieron organismos como la Agencia de Desarrollo Social y agencias regionales para reducir desigualdades y fomentar el desarrollo local. La sociedad civil adquirió un papel clave mediante ONGs y asociaciones centradas en educación, vivienda e inserción laboral. La expansión de estas organizaciones respondió al aumento de la vulnerabilidad social, derivado de la crisis económica. A partir del 2000, las reformas políticas y económicas fortalecieron su papel en la lucha contra la exclusión y la promoción de derechos humanos (Haouari, 2014, pp. 6-19).

En 2002, la creación de la Dirección de Economía Social, el Fondo Hassan II para el Desarrollo Económico y la Fundación Mohammed V para la Solidaridad intensificaron los esfuerzos contra la pobreza y la exclusión. Tres años después, la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano (INDH) consolidó el trabajo social mediante la financiación de proyectos locales y la mejora de infraestructuras. No obstante, su implementación ha sido criticada por la centralización de recursos y la falta de personal especializado, lo que ha limitado su impacto en algunas regiones (Guerraoui, 2013, p. 3).

Para atender la creciente demanda de trabajadores/as sociales, un estudio de 2006 del Ministerio de solidaridad en colaboración con UNICEF estimó la necesidad de 30.000 profesionales. Entre 2007 y 2012, se formaron 10.000 personas en ocho perfiles clave: agentes de desarrollo social, gestores de establecimientos, mediadores, animadores socioculturales, asistentes sociales, educadores especializados, agentes socioeducativos y auxiliares sociales (Le Matin, 2007).

La promulgación de la Ley n.º 34-09 en 2011 estableció un marco regulador para el sector del trabajo social, abarcando ámbitos como la violencia de género, la migración y la protección de mujeres y niños. Esto fortaleció la colaboración entre entidades gubernamentales y no gubernamentales, promoviendo estándares profesionales en la prestación de servicios. Desde 2012, la Entraide Nationale (EN) ha sido reestructurada para consolidarse como el principal operador de asistencia social, priorizando la formación de trabajadores/as sociales y la mejora de estrategias de intervención.

En los últimos años, la profesionalización del trabajo social se ha reforzado con la creación de Centros de Orientación y Asistencia para Personas con Discapacidad y Unidades de Protección de la Infancia (UPE). En 2015, la EN asumió la gestión del componente de discapacidad del fondo de apoyo a la cohesión social, y en 2018 desarrolló un sistema integral de apoyo para adultos mayores. Políticas como la Política Pública Integrada de Protección de la Infancia (2015) y el Plan Gubernamental IKRAM (2016-2021) han reflejado el compromiso con la equidad de género y la atención a sectores vulnerables (MSFDS, 2019, pp. 31-42).

En 2021, la Ley 45-18 estableció un marco más definido para el trabajo social, regulando roles, condiciones laborales y ámbitos de intervención (Cámara de Representantes, 2021, pp. 7-45). A pesar de estos avances, aún existen desafíos como la escasez de trabajadores/as sociales y la concentración de recursos, lo que limita la efectividad de las intervenciones en comunidades vulnerables. La tercera fase de la INDH, iniciada en 2023, fortaleció el enfoque en la promoción del capital humano y el apoyo a sectores desfavorecidos (Belhassani, M. (2024, pp.102-135). Para ello, el Tribunal de Cuentas ha señalado deficiencias en la disponibilidad de profesionales especializados y el bajo nivel educativo de muchos/as empleados/as, subrayando la urgencia de mejorar la capacitación y ampliar la contratación de trabajadores/as sociales cualificados/as (CESE, 2020, p. 8)

Actualmente, Marruecos cuenta con aproximadamente 35.000 trabajadores/as sociales, con una proyección de 45.000 para 2025 (Badri Souad, 2021). La Ley 45.18 ha definido cuatro áreas clave: asistencia, educación y animación, apoyo familiar y gestión del desarrollo social. A pesar de ello, el sector del trabajo social enfrenta retos como la precariedad laboral, con un 60% de trabajadores/as en el ámbito asociativo, y la feminización de la profesión, ya que más del 50% son mujeres. A nivel de formación académica, el 80% posee títulos, pero solo el 13% está especializado en trabajo social, mientras que el 45% carece de formación continua. Además, el 57% inicia su labor sin experiencia previa, y los estereotipos sobre la profesión siguen dificultando su reconocimiento y fortalecimiento institucional (MSFDS, 2024, pp. 13-22).

Conclusiones

El trabajo social en Marruecos ha experimentado una transformación notable, pasando de un modelo de asistencia basado en la solidaridad tradicional a un enfoque más estructurado y profesionalizado. No obstante, sigue enfrentando desafíos importantes, como la falta de reconocimiento profesional, la insuficiente integración en las políticas públicas y la escasez de personal cualificado. A esto se suma la ausencia de un programa nacional de formación, lo que dificulta la consolidación de estándares unificados en la disciplina.

Uno de los principales retos de la formación en el área del trabajo social es la ausencia de una base común, lo que ha generado una diversificación de los contenidos impartidos dentro de una misma especialidad. Asimismo, la interrupción de programas en ciertas carreras del trabajo social y la falta de adecuación de algunos programas de formación a las nuevas exigencias limitan la profesionalización y adaptación de la disciplina a las necesidades emergentes.

Para garantizar la sostenibilidad del trabajo social en Marruecos, es necesario adoptar medidas concretas, como el diseño de programas de formación especializados, el establecimiento de normas laborales que brinden estabilidad, el fortalecimiento de la investigación en intervención social y una cooperación más estrecha entre entidades públicas, ONGs y actores locales para maximizar su alcance. Enfrentar estos desafíos permitirá estructurar un modelo más equitativo, inclusivo y orientado a la defensa de los derechos fundamentales, asegurando así una respuesta más eficiente a las problemáticas sociales emergentes.

Referencias bibliográficas 

Badri, S. (2021). Trabajadores sociales: La Ley 45.18 entra en vigor. Le Matin. https://lematin.ma/journal/2021/travailleurs-sociaux-loi-4518-entre-vigueur/362869.html

Belhassani, M. (2024). Protection sociale au Maroc : État des lieux. Dossiers de Recherches en Économie et Management des Organisations, 8(2), 102-135.

Bencherki, S. (2017, 10 de julio). La création de l’Entraide nationale s’inscrivait dans la dynamique de développement social lancée après l’indépendance. Le Matin. https://lematin.ma/journal/2017/-laquo-la-creation-de-l-rsquo-entraide-nationale-s-rsquo-inscrivait-dans-la-dynamique-du-developpement-social-lancee-apres-l-rsquo-independance-raquo-/274936.html

Cámara de Representantes. (2021). La ley 45.18 de los trabajadores sociales. Rabat. https://www.chambredesrepresentants.ma/sites/default/files/loi/tqryr_hwl_mshrw_qnwn_rqm_45.18_0.pdf

Catusse, M. (2011). Le “social” : Une affaire d’État dans le Maroc de Mohammed VI. Confluences Méditerranée, 2011(3), 63-73.

Conseil Economique, Social et Environnemental. (2020). Avis sur le projet de loi 45-18 relatif à la réglementation de la profession du travailleur et travailleuse social (Saisine n°29/2020). https://www.cese.ma/media/2023/08/Avis-projet-de-loi-45-18-VF-2.pdf

Ghoti, M. (1995). Histoire de la médecine au Maroc, le 20e siècle. Casablanca: Idéale.

Guerraoui, D. (2013). Modelo de protección social universal de Marruecos: Componentes, paradojas y desafíos. Colegio Oficial de Trabajo Social. Región de Murcia. https://trabajosocialcordoba.es/murcia/noticias/modelo-de-proteccion-social-universal-de-marruecos-componentes-paradojas-y-desafios/1378/view

Haouari, M. (2014). Experiencias de trabajo social en el norte de Marruecos con grupos vulnerables en tiempos de crisis. Gazeta de Antropología, 30(2), artículo 06. http://www.gazeta-antropologia.es/wp-content/uploads/GA-30-2-06-Mohamed-Haouari.pdf

Ibn Azzuz Haquim, M. (1955). La capacitación técnico-administrativa de los marroquíes en la zona jalifiana de Marruecos. Cuaderno de Estudios Africanos, 31, XX-XX. https://www.cepc.gob.es/sites/default/files/2021-12/32275cao027021.pdf

Instituto Nacional de Acción Social (INAS). (2016). Decreto N° 2.15.449 del 21/09/2016 relativo a la reestructuración del INAS. Tánger. https://inastanger.ma/historique/

Le Matin. (2007). Entrevista con Abderrahim Harouchi, Exministro de Desarrollo Social, Familia y Solidaridad. Le travail social constitue un gisement considérable d’emploi. https://lematin.maijournal/2006/Develùppement-sociaLLe-travall-social-constitue-un-gi-sement-considerable-d-emploi/6508.html

Lemligui, A. (2017). La construction sociale des solidarités au Maroc : Contrôler l’Islam et gérer l’action sociale. Le Sociographe, 58, 89. https://typeset.io/library/untitled-folder-2ugic8sl/la-construction-des-solidarites-sociales-au-maroc-pdf-878ilxe9?ascm=1

Ministerio de Solidaridad, Familia y Desarrollo Social (MSFDS). (2015). La politique publique intégrée de protection de l’enfance. Rabat. https://social.gov.ma/enfance/

Ministerio de Solidaridad, Familia y Desarrollo Social (MSFDS). (2019). Développement du programme de formation dans le travail social. Rabat.

Ministerio de Solidaridad, Familia y Desarrollo Social (MSFDS). (2024). Estructuración de las profesiones de trabajo social en Marruecos. Rabat. https://www.unescwa.org/sites/default/files/event/materials/Structuring%20social%20work%20professions%20in%20Morocco_AR.pdf

Perrier, A. (2022). Les sociétés de bienfaisance musulmane au Maroc: Fiscalité, dons et subventions publiques dans le financement de l’action contre la pauvreté (années 1920-années 1950). Revue d’histoire de la protection sociale, 15, 48-XX. https://doi.org/10.3917/rhps.015.0048

La Rioja, 12 de junio de 2025

María Teresa Sampedro Zorzano
Trabajadora Social

En el quehacer profesional, nos encontramos con familias trasnacionales, que son “aquellas unidades familiares caracterizadas por la dispersión de sus miembros en distintos países debido a la inmigración de uno o más de sus integrantes y en la que todos permanecen ligados a través de lazos afectivos, a través de la comunicación, compartiendo nuevas inquietudes culturales, sueños e historias que se ven incorporadas a sus identidades” tal como describe (García, 2013; Parella, 2007). Considerando la creciente feminización de las migraciones, la perspectiva de género pondrá el acento en reagrupaciones de madres e hijos/as. 

La migración supone, tanto para personas adultas como para menores, un duro proceso de 4 etapas (González, 2005; Sluzki, 1979).: 

  1. Preparatoria
  2. Momento de la migración.
  3. Periodo de asentamiento e integración, que incluye la sobrecompensación (momentos de aparente adaptación) y descompensación (momentos de crisis o desadaptación).
  4. Fenómenos transgeneracionales. 

Impactos, rupturas y costos del proceso migratorio 

Este proceso relacionado con la experiencia migratoria y asociado a los factores psicosociales, según Suarez (2023), puede alterar la adaptación de la persona migrante al nuevo contexto alterando de manera directa sus procesos cognitivos, emocionales y comportamentales. Las vivencias de cada individuo van a estar condicionadas por: 

  1. Circunstancias sociales (relaciones familiares, situación administrativa, redes sociales y de apoyo, condiciones de vida previa y actuales, conocimiento/desconocimiento y uso de los recursos de apoyo).
  2. Factores de vulnerabilidad y de resiliencia en las diferentes fases del proceso migratorio.
  3. Expectativas viables de reagrupación o retorno.
  4. Creencias, características psicológicas. 
  5. Herramientas individuales de control de estresores (que modulan duración/cronicidad e intensidad de los mismos).
  6. Historias de vida.
  7. Mecanismos de afrontamiento ante las pérdidas.

Toda migración supone rupturas que afectan a las familias y a los menores a su cargo (Novales, 2015). Así, encontramos: la ruptura o separación inicial, a continuación, un tiempo de abandono protector, y un tercer abandono de las figuras cuidadoras de referencia para incorporarse a una nueva sociedad.

Esto supone un cambio en las dinámicas familiares que va a exigir readaptación y reorganización, conllevando inevitablemente un duelo. Este duelo comporta varias fases, tal y como exponen Palacín et al. (2023) tomando como referencia a Bowlby (1986; 1993): 

  1. Embotamiento de la sensibilidad. 
  2. Anhelo y búsqueda de lo perdido.
  3. Desesperanza.
  4. Reorganización.

Costa et al. (2012) expresan que se producen una serie de reacomodaciones significativas en las relaciones de género e intergeneracionales de las familias transnacionales, siendo los más visibles: 

  1. Las abuelas hacen de madres sustitutas.
  2. Modelos de familia centrados en la madre inmigrante.
  3. Las mujeres inmigrantes se ven sobrecargadas de roles y de las consiguientes responsabilidades.
  4. Los hijos primogénitos asumen en plena adolescencia las responsabilidades de cabeza de familia en el país de origen. 

Ante la reagrupación de familias transnacionales en relación a los menores, se podrían dar, según Novales (2015): 

  1. Sentimientos de rabia: si estos no han participado de las decisiones dentro del proceso migratorio familiar y ante la promesa de reagrupación, frente al sentimiento de abandono si no hay una comunicación continua y no se refuerza el sentimiento de unidad familiar. 
  1. Costos de reagrupar: la separación de su cuidador/a principal en el país de origen, «segunda separación o abandono protector». Sin apoyo adecuado, se podría dar una canalización inadecuada como conductas destructivas (antisociales, promiscuidad sexual, suicidio…) afectando a la construcción de la identidad, la autonomía y la toma de decisiones sobre metas vitales.

Ante esta pérdida, se produce el duelo migratorio ¿y qué supone?

El duelo migratorio es un acontecimiento vital que genera un cuadro de estrés. En sí no es una enfermedad o patología psiquiátrica, pero podría derivar hacia ella, teniendo diferentes manifestaciones y duración dependiendo de cada persona. Se pueden dar siete tipos de duelos que pueden afectar a la persona que migra relativos a: la familia y los amigos, la lengua, la cultura, la tierra, el estatus social, el contacto con el grupo nacional y los riesgos físicos (Achotegui 2009).

El estilo de afrontamiento del duelo depende de cada individuo y cuenta con dos niveles: el emocional y el racional. Los estilos de afrontamiento descritos por (Calvo, 2005; Lazarús, 1998), son, entre otros: activo, evitativo, regresivo, planificado, negación, autolesivo, compulsivo, inhibición, demorativo, culpabilizante.

Tras el estudio de varios autores/as como  (Alonso y Hernández, 2020; Achotegui, 2003; Korenblum, 2003), se concluye que el comportamiento de los menores de familias transnacionales que viven un duelo migratorio es aún más complejo que el de sus progenitores/as, porque estructuran su personalidad y se encuentran en un contexto inestable al carecer de un modelo de identificación sólido y por hallarse entre dos culturas sin la red que supone la familia extensa. 

¿Qué va a ayudar a los/as progenitores/as y a los/as menores a la hora de gestionar mejor el duelo en las diferentes fases pre, post y reagrupación?

 Arnaiz, Bertino y Pereda (2005) destacan diversas ideas al respecto:

  • Pre-migración: designación de personas cuidadoras de forma funcional, meditada, de confianza, para evitar situaciones de negligencia/desprotección;  participación del/la menor en el proyecto familiar; planificación del modo de crianza de los/las hijos/as, acuerdos familiares donde se delimite los roles, la autoridad y las responsabilidades; la buena relación con la familia de origen, planificar rutinas en el origen y a distancia; idear estrategias de compensación para estar presente desde el extranjero en situaciones importantes para el/la menor (eventos, celebraciones…); generar cercanía y evitar secretos; según la edad y la madurez de los/as menores, se tiene que intentar preparar a los/as menores para que no sientan que es su responsabilidad y que comprendan las causas de la migración, entre otras.
  • Una vez conformada la familia transnacional: posibilidad de comunicación franca; supervisar los cuidados básicos a hijos/as; muestras de cariño hacia los/as menores, habilidades para la gestión y el afrontamiento de los propios conflictos/dilemas (traer hijos/as, regresar, idealización de sacrificio y/o sufrir que compensa a los/as hijos/as del alejamiento; sentimientos de abandono; gestión adecuada de las remesas; intimidad en la comunicación constante y libre con hijos/as (que éstos/as hablen estando solos/as mediante videollamadas, chats…)…
  • Proyecto futuro: regreso o reagrupación realista. 

¿Cuáles son las fases de la reagrupación? ¿Cuál es el impacto en las diferentes áreas?

Jabat, Las Heras y Andueza (2024), apuntan que hay diversas fases de la reagrupación: salida, distancia, decisión de reagrupar, reencuentro y encaje. 

El impacto en las diferentes áreas de la reagrupación es:

  • En el área familiar: reconstrucción del vínculo (presencia, reconocimiento mutuo, intimidad y relato compartido del pasado), disponibilidad psicológica del adulto reagrupante. Choque de expectativas y ambigüedad. Falta de intimidad (en caso de viviendas compartidas o subarrendadas), vivirla como una imposición, estrés derivado de adaptación a cambios rápidos con entre otros síntomas depresivos, rebeldía, etc. Problemas de conciliación, que pueden conducir a la parentalización de los/as hermanos/as mayores respecto a sus hermanos/as pequeños/as. Adaptación e integración de los/as menores en el seno de familias reconstituidas. Posibles deficiencias en el ejercicio del control y la autoridad parental, para tratar de compensar la culpa generada por la separación previa. Posibles conflictos que puedan aparecer, tales como: ambivalencia, sentimiento de abandono, conflicto de lealtades, vivir como castigo si se deja fuera al menor de la decisión, problemas comunicativos, no reconocimiento de la figura de autoridad, conflictos entre progenitores en caso de no autorización paterna/materna para reagrupar, y en caso de no acuerdo, intervención judicial para adjudicación de la guarda y custodia.
  • En el área educativa: el desfase curricular, la falta de idioma, incorporarse tardíamente al curso escolar, repetir de curso, dificultades para incorporación en el nivel postobligatorio a partir de los 16 años, por ejemplo.
  • En el área cultural: Cárdenas (2022), apunta que puede generarse un estrés de la aculturación en las relaciones de género e intergeneracionales. Añadido a lo anterior, sin ánimo de ser exhaustivos/as, se podría dar sentimiento de desarraigo, pérdida de identidad social, dificultad para formar vínculos significativos con iguales, pérdida de estatus respecto del origen. 

En la intervención profesional, ¿qué factores son imprescindibles para tener en cuenta?

A la hora de diseñar la intervención profesional, se tienen en cuenta estos entre otros factores: el tiempo de separación, la edad del/la menor (momento evolutivo en el que la madre migra), la calidad del vínculo materno/paternofilial antes de la salida y de la relación en la distancia (frecuencia y condiciones de la comunicación, intimidad, honestidad), la calidad del vínculo entre menores y personas cuidadoras en origen y la relación de estos/as con los/as progenitores/as, la estabilidad de los acuerdos de cuidado, la existencia y frecuencia de visitas, los modelos de crianza, las remesas económicas, el manejo de las expectativas de reagrupación, la veracidad del relato sobre la sociedad de destino, la participación de los/as menores en las decisiones del proyecto migratorio, los apoyos o carencia de ellos en la restructuración familiar, los duelos de los infantes en la infancia y la adolescencia y adultos en la adultez no elaborados, y la cronificación de conflictos (Jabat, Las Heras y Andueza, 2024). Todo ello, según estos autores/as, sin olvidarse de los condicionantes estructurales que dificultan el ejercicio parental en la distancia, tales como: situación administrativa, dificultades laborales, residenciales, económicas y aislamiento social. 

Sumado a lo anterior, hay dos factores a contemplar, citados por Belarra (2015), que son: la intención positiva o negativa (por presiones, involuntariedad) de los/as progenitores/as y la voluntariedad presente o ausente de los/as menores de reagruparse.

¿Qué podemos hacer desde el trabajo social en relación al duelo migratorio en familias transnacionales con menores a cargo en relación a la reagrupación?

Gimeno y Gutiérrez (2019) resaltan la importancia de desarrollar acciones preventivas (antes y después de la llegada de los/las menores de edad) centradas en 4 ejes: 

  1. Relaciones familiares y acompañamiento, espacios de encuentro entre familias reagrupantes. 
  2. Acciones de apoyo técnico en la trayectoria vital del menor en destino (acompañamiento individual, prestación técnica, y foros grupales done concurran otros reagrupados del mismo grupo etario (infancia y adolescencia), implementando o coordinándose con proyectos locales de mentoría social. 
  3. Acompañamiento social durante la escolarización de los menores: individualmente y en coordinación con los servicios educativos del territorio.
  4. Facilitación de vías de acceso a ocio y conciliación. 

Los niveles de intervención a abordar son individual/familiar, grupal y comunitario: 

  • Tanto a nivel individual como a nivel familiar, se trabajarán las distintas necesidades de los/as miembros en diferentes áreas (en contextos de equipos multidisciplinares), incidiendo en la re-vinculación, la parentalidad/marentalidad y la crianza positiva, la reorganización familiar, la identidad personal y familiar, el abordaje de pérdidas, el manejo de normas y límites, la mejora de la comunicación, la gestión de conflictos y herramientas de gestión del duelo, entre otras. 
  • En el nivel grupal, los grupos de autoayuda, tanto de adultos como de menores servirían de apoyo entre iguales y de aprendizaje común y de experiencias familiares similares.
  • A nivel comunitario: sensibilización, prevención comunitaria y participación en los recursos comunitarios. 

Conclusiones  

Con una mirada integral, centrada en la persona, desde la transversalidad, respetando el ritmo y las necesidades de los/las menores/familias dolientes, podemos acompañar en las tres fases de pre-reagrupación (preparación de la llegada, trabajo de expectativas), reagrupación, y post-reagrupación; podemos trabajar resiliencia, empoderamiento y autocuidado para la aceptación y adaptación a la nueva realidad migratoria y reconstrucción del proyecto de vida/proyecto migratorio. 

Es preciso prevenir y detectar las posibles complicaciones del duelo, como el aislamiento social y su impacto sobre la salud mental. 

Puede ser necesaria la derivación; trabajo inter y multidisciplinar en red; coordinación de actuaciones entre recursos (sanitarios, educativos, sociales,…) y con profesionales de la psicología, educación social, psiquiatría, educación,…) para procurar asistencia profesional en todas las áreas necesarias (ámbito laboral, económico, reagrupación, etc) y trabajando con las potencialidades.

En definitiva, el trabajo social se enfoca en la mirada del/la menor, los sentimientos y las dificultades, sin olvidar al grupo familiar, se orientaría la intervención profesional de los procesos de pre, durante y post reagrupación hacia la superación del duelo y revinculación de manera adaptativa.  

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Almería, 3 de junio de 2025

María Ramos Muñoz
Trabajadora Social Clínica Ginealmeria

El Trabajo Social desempeña un papel fundamental en el apoyo a las mujeres migrantes en España, que a menudo enfrentan desafíos complejos al adaptarse a una nueva sociedad y cultura.

Se pueden enfrentar a múltiples desafíos, que incluyen:

  • Barreras lingüísticas y culturales: La dificultad para comunicarse en español y comprender las normas culturales puede obstaculizar la búsqueda de empleo, vivienda y acceso a servicios básicos.
  • Discriminación: La discriminación por motivos de género, raza u origen étnico puede limitar las oportunidades y el acceso a recursos.
  • Problemas de empleo: Muchas mujeres migrantes tienen dificultades para encontrar trabajo, a menudo terminan en empleos mal remunerados o informales, y enfrentan una brecha salarial en comparación con los hombres y las mujeres nacidas en España.
  • Aislamiento social: La falta de redes sociales y de apoyo puede generar sentimientos de soledad y aislamiento.
  • Violencia de género: Algunas mujeres migrantes pueden ser más vulnerables a la violencia de género debido a su situación de aislamiento y dependencia.

Es importante destacar que el Trabajo Social con mujeres migrantes requiere un enfoque sensible y adaptado a las necesidades específicas de cada mujer. Los/as trabajadores/as sociales debemos ser conscientes de las diversas experiencias y contextos de estas mujeres  y trabajar desde una perspectiva de género y derechos humanos.

La Declaración Universal de Derechos Humanos, de 10 de diciembre de 1948, proclama la “igualdad en dignidad y derechos para todas las personas” (artículo 1), al igual que el “derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios” (artículo 25).

Es esencial considerar que la migración conlleva sentimientos y emociones profundas, cambios en el entorno físico, en la migración hay despedidas, acogidas, cambio de contexto social y cultural, procesos administrativos que no siempre resultan fáciles, cambio de idioma, situaciones laborales diferentes, adaptación y escolarización de menores, y un largo etcétera de situaciones que, habitualmente, suelen ser fuente de estrés y preocupación añadidas a la situación actual de encontrarse ante un embarazo no deseado.

En España, la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es un derecho reconocido por ley para todas las mujeres, independientemente de su nacionalidad o situación administrativa. La Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, y su modificación en  la Ley orgánica de 1/2023 de 28 de marzo de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo garantiza el acceso a la I.V.E. dentro de las primeras 14 semanas de gestación a petición de la mujer, y excepcionalmente por causas médicas cuando concurran una serie de circunstancias.

Toda mujer que manifieste su intención de someterse a una interrupción de embarazo deberá recibir información, sobre las condiciones legales previstas para la solicitud de la IVE, la vigente normativa española, que regula el derecho a la maternidad libremente decidida, prevé que la mujer podrá decidir libremente y someterse a la interrupción de un embarazo, siempre que:

  • Se practique por un médico/a especialista, preferentemente en obstetricia y ginecología o bajo su dirección.
  • Se realice en un centro sanitario público o privado acreditado.
  • Se realice con el consentimiento expreso y escrito de la embarazada, o en su caso, del representante legal de conformidad con la Ley 41/2002.

Se establece que serán los Servicios Públicos de Salud, los encargados de garantizar el derecho a la prestación sanitaria de la interrupción voluntaria del embarazo, a todas las mujeres por igual con independencia del territorio donde residan. En Andalucía, las interrupciones de embarazo están cubiertas por la Seguridad Social y se realizan en clínicas acreditadas para IVE concertadas con el Servicio Andaluz de Salud.

Para poder realizar la interrupción de manera gratuita, la mujer, debe acudir en primer lugar a su centro de salud, una vez allí, será el médico/a  de familia o el trabajador/a social quién le proporcionará el documento de derivación para entregar en la clínica concertada a elección de la usuaria.

El acompañamiento por parte de profesionales de Trabajo Social es una parte esencial del proceso de IVE en Andalucía. Los trabajadores/as sociales brindamos asesoramiento y apoyo emocional, informamos sobre los derechos y garantías legales, y orientamos sobre recursos sociales y ayudas disponibles.

Si bien en toda prestación sanitaria es imprescindible el acompañamiento, este se hace más necesario en la práctica de IVE, al ser una práctica sanitaria estigmatizada en la que la mujer, además de tener que tomar una decisión en algunas circunstancias complicada, es juzgada por ello, y las informaciones médicas sobre la misma también están distorsionadas en muchas ocasiones.

El acompañamiento, es un elemento imprescindible, pues de su existencia y calidad va a depender la mejor o peor recuperación emocional posaborto. La mayoría de las mujeres que están embarazadas y no lo tenían previsto o teniéndolo previsto se convierte en imprevisto, se encuentran en una situación de estrés emocional vinculado a la decisión de continuar o interrumpir el embarazo. La intensidad de dicho estrés, depende de diferentes variables: del querer y no poder, de sus creencias, del apoyo en su entorno a su decisión, de su edad, de su nivel cultural etc. En este contexto tan diverso,  debemos tener siempre presente, el apoyo a su decisión.

Según la OMS: “las mujeres que intentan resolver el problema de un embarazo no deseado pueden sentirse en una posición de vulnerabilidad. Necesitan ser tratadas con respeto y comprensión. Por lo tanto, los profesionales de la salud deben ser un apoyo para la mujer y brindarle información de tal modo que pueda entenderla y recordarla y pueda así́ tomar la decisión de abortar o no, dentro de lo permitido por ley, libre de inducción, coerción o discriminación”.

En el acompañamiento intervienen todos los y las profesionales que entran en contacto con la mujer, antes, alrededor, y después de la práctica de la aspiración o del aborto con medicamentos, con una perspectiva multidisciplinar e integral, atendiendo las necesidades emocionales y de acompañamiento que las mujeres demandan en el proceso. Especialmente intervienen el/la trabajador/a social y el/la médico/a que practica la I.V.E.

Los/as trabajadores/as sociales de las clínicas de I.V.E, evaluamos el estado emocional de la mujer, con el objetivo de ayudarle a valorar pros y contras que le permitan llegar a una toma de decisión no culpabilizadora, sin ambivalencias, garantizando la libre decisión. El apoyo como técnica en esta circunstancia de estrés emocional, es una de las mejores herramientas, el objetivo de este es ayudar a la mujer a que se sienta tranquila y fuerte con conductas de educación, aceptación y protección.

Los/as trabajadores/as sociales, explicamos e informamos a la mujer donde está, con quién y cuál es el proceso, creando un clima de empatía y confianza mutua y utilizando como instrumento el consentimiento informado, asegurándonos de que la mujer ha tomado libremente la decisión de realizarse un aborto y proporcionando una información precisa sobre los riesgos, beneficios y posibles complicaciones de este. Debemos asegurarnos que la mujer comprende el procedimiento y sus opciones, los riesgos potenciales, beneficios y posibles complicaciones; que su decisión no es forzada. En este sentido, conscientes de las diferentes culturas con las que convivimos y con el fin de disminuir o eliminar barreras, disponemos del consentimiento informado y de toda la información que el procedimiento requiere en los siguientes idiomas: inglés, francés, árabe, rumano, ruso, búlgaro, portugués y chino. Así mismo, se utiliza en determinadas circunstancias, el servicio de traducción ofrecido por Salud Responde del Servicio Andaluz de Salud.

Si después de nuestra intervención, orientada a resolver la situación de ambivalencia, favoreciendo una toma de decisión desculpabilizadora y lo más racional posible, la mujer sigue teniendo dudas sobre su decisión, se le ofrece la posibilidad de volver otro día y darse tiempo. En este espacio la mujer tiene la oportunidad de tratar en privado aspectos e inquietudes relacionadas con el aborto y se le informará acerca de los procedimientos clínicos, cuidados posteriores, anticoncepción y confidencialidad.

En la entrevista, se puede detectar otros tipos de problemas, como violencia de género, trata, prostitución, menores en situación de riesgo,… Para ello las clínicas acreditadas, disponen de protocolos específicos para activar los mecanismos correspondientes en cada caso.

Acceso a la IVE para mujeres inmigrantes

Requisitos: La ley española establece que las mujeres pueden interrumpir voluntariamente su embarazo hasta la semana 14 de gestación. En algunos casos, como riesgo para la salud de la madre o malformaciones graves del feto, se puede realizar hasta la semana 22. Estos requisitos se aplican a todas las mujeres, incluidas las migrantes. Tras la semana 22 de gestación, si el feto sufre una enfermedad incurable o incompatible con la vida, lo decide un comité clínico.

Barreras: A pesar de que la ley garantiza el acceso a la IVE, las mujeres migrantes pueden enfrentar barreras como: desconocimiento del idioma, falta de información sobre sus derechos, dificultades económicas, miedo a la discriminación o al rechazo, y barreras culturales o religiosas.

Recursos y apoyo para mujeres migrantes que desean interrumpir su embarazo:

Servicios de salud: Las mujeres migrantes tienen derecho a acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluida la IVE, en las mismas condiciones que las mujeres españolas.

Organizaciones de apoyo: Existen diversas organizaciones que ofrecen información, asesoramiento y acompañamiento a mujeres migrantes que desean interrumpir su embarazo. Estas organizaciones pueden brindar apoyo emocional, legal y social, así como facilitar el acceso a los servicios de salud.

Traducción e interpretación: Si la mujer no habla español, tiene derecho a solicitar un servicio de traducción e interpretación para poder comunicarse con el personal sanitario y recibir información clara y comprensible sobre su salud y sus derechos.

En cuanto al acceso en Andalucía las mujeres migrantes pueden acceder a la IVE por diferentes vías:

  • Si la mujer pertenece a la Comunidad Económica Europea. Tendrá que solicitar, si no la tiene ya, la Tarjeta Sanitaria Europea y con ella acudir a su centro de salud para solicitar el documento de derivación y solicitar cita en un centro concertado. En el centro de salud le darán un listado de los centros concertados.
  • Si la mujer no pertenece a la Comunidad Económica Europea: Acudirá con su pasaporte al centro de Salud que le corresponda, y solicitará una tarjeta sanitaria provisional con tres meses de duración, para realizar una IVE, y también el correspondiente documento de derivación para acudir a un centro concertado.
  • Si no poseen ninguna identificación (sin pasaporte): Podrá recibir asesoramiento por parte del personal de las clínicas concertadas que junto con las diferentes asociaciones de acogida, la acompañará y guiará para tramitar el procedimiento.

Todas las mujeres tienen derecho a recibir información clara y completa sobre su salud, sus opciones y sus derechos. También tienen derecho a recibir un trato digno y respetuoso por parte del personal sanitario.

Es importante destacar que:

  • La decisión de interrumpir o continuar un embarazo es personal y corresponde únicamente a la mujer.
  • Todas las mujeres tienen derecho a acceder a información veraz y objetiva sobre la IVE, así como a recibir apoyo y acompañamiento durante el proceso.
  • Cada mujer que decide interrumpir su embarazo tiene una realidad diferente. Respetar sus motivaciones para abortar y validar las emociones asociadas a ellas es muy importante para afrontar este proceso de una manera sana. Para ello la validación emocional de las y los profesionales que acompañan a las mujeres es fundamental.

El Trabajo Social con mujeres migrantes en situaciones de IVE requiere un enfoque que combine la atención práctica con la sensibilidad cultural y el respeto por la autonomía de las mujeres. Los/as profesionales debemos estar capacitados/as para abordar las múltiples dimensiones de esta realidad, desde el acceso a servicios hasta el apoyo emocional y la defensa de derechos. La colaboración entre instituciones y la promoción de políticas inclusivas son fundamentales para garantizar que todas las mujeres, independientemente de su origen o estatus migratorio, puedan ejercer sus derechos reproductivos de manera segura y digna.

BIBLIOGRAFÍA

Fuentes legales y oficiales:

Asociaciones:

  • Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI): Esta asociación representa a clínicas que realizan IVE en España. En su página Información sobre el proceso, derechos de las mujeres y acceso a servicios. https://www.acaive.com/

Otras Fuentes:

Málaga, 20 de mayo de 2025

Reseña bibliográfica de Arturo Cosano Ramos
Personal Investigador. Universidad de Málaga

Título del libro: Laboratorio de casos sociales. El método de casos aplicado al aula desde una perspectiva interdisciplinar
Personas autoras: Rondón García, L. M. Y Romo Parra, C.
Editorial: Dykinson
Edición: 2023

La obra que aquí se presenta pretende convertirse en una herramienta pedagógica de referencia para el aprendizaje del método de casos a partir de los conocimientos adquiridos por el estudiantado universitario del ámbito de las ciencias sociales.

Partiendo de una perspectiva aplicada, las personas autoras de cada uno de los seis capítulos que conforman el libro logran condensar, en apenas 150 páginas, un cuerpo teórico-práctico en el que, por un lado, se exponen los fundamentos teóricos y metodológicos del método de casos sociales y, por otro,  se desarrollan casos prácticos resueltos que facilitan la labor del docente para aplicar en el aula esta metodología de aprendizaje centrada en el fomento de la participación activa del estudiantado, la adquisición de competencias como la resolución de problemas, la capacidad de trabajo en equipo y la toma de decisiones, cuestiones todas ellas esenciales en el proceso de formación de profesionales del ámbito social.

El libro representa la transferencia de resultados del proyecto de innovación educativa financiado por la Universidad de Málaga denominado Laboratorio de casos: aprendizaje basado en problemas desde una perspectiva interdisciplinar, que ha sido desarrollado durante el periodo 2014-2021. La obra se fundamenta en el convencimiento de que abordar la formación para la intervención social desde el ámbito universitario requiere incorporar nuevas estrategias de enseñanza-aprendizaje que consigan una aproximación más afinada y competente al ejercicio profesional.

Tal y como mencionan en la introducción el profesor Luis Miguel Rondón García y la profesora Carmen Romo Parra, quienes han coordinado y editado la publicación, ésta se acerca con grandes dosis de implicación y de realismo al personal docente y discente que potencialmente podría hacer uso de las ideas que se exponen, buscando una finalidad última que no es otra que crecer en el compromiso con el avance de la formación universitaria a partir del abordaje de situaciones multiproblemáticas como las que se muestran en la obra.

El volumen se estructura a través de tres bloques que nos adentran en los contenidos de manera gradual, yendo desde los postulados teóricos de la materia hasta aterrizar en la plasmación práctica de los mismos. 

Así, en el primer bloque se aborda el nuevo enfoque metodológico en el contexto del Espacio Europeo de Educación Superior a través de dos capítulos. El capítulo 1 se dedica a reflexionar sobre los contextos, los métodos y las técnicas para una formación universitaria colaborativa y significativa al servicio de la adquisición de competencias, en diversas vertientes, hiladas a los resultados de aprendizaje que las hacen efectivas. Por su parte, el capítulo 2 se dedica a detallar la metodología de aprendizaje basada en casos como herramienta para el desarrollo de potencialidades y sinergias que hagan posible una formación curricular más sólida y abocada a la práctica.

El segundo bloque trata de la traslación de la acción profesional al aula, centrándose en la resolución de casos prácticos y su aplicación a la docencia. De esta manera, en el capítulo 3 se exponen los pasos a seguir en la aplicación didáctica del estudio de casos, los cuales servirán de esquema básico para el planteamiento y resolución de casos en las diversas temáticas que se abordan en los capítulos siguientes, a saber: adicciones, dependencia, salud mental, menores,  discapacidad y violencia de género en el ámbito de la pareja. Los casos expuestos y desarrollados en los capítulos 4 y 5 se presentan bajo un esquema común atendiendo a las principales fases que reflejan el procedimiento seguido en el trabajo profesional con casos. De esta manera, los casos expuestos se inician con el relato del caso a partir del cual se elaborará un diagnóstico inicial. A continuación, se realiza el correspondiente encuadre profesional y se expone el régimen legal que atañe a cada situación.

En tercer lugar, se realiza un planteamiento acerca del modelo teórico de referencia más adecuado al caso para, a continuación, realizar una exploración de la demanda que conduzca a la identificación de las áreas de necesidad y factores de riesgo y protección asociados. Finalmente, el estudio de todos los elementos anteriores da paso al establecimiento del diagnóstico social, el cual incluye la valoración profesional, el pronóstico y los recursos a utilizar para abordar el tratamiento.

Las personas autoras que presentan los casos son, todas ellas, expertas en la materia que se aborda y pertenecen a diversos ámbitos disciplinares. Uno de los factores clave de esta obra es, precisamente, lograr transmitir una visión de conjunto coherente desde un punto de vista interdisciplinar gracias a la suma de los bagajes de la experiencia profesional y académica del equipo de autores y autoras que han participado en esta publicación. Este espacio transdisciplinar de socialización del saber representa uno de los puntos fuertes de la publicación.

Finalmente, la obra concluye con una tercera parte en la que se reflexiona sobre el método de casos como vértice de la intervención social y se aportan diversas recomendaciones en la aplicación de este método.

El largo recorrido que se realiza de forma sintetizada en el libro afirma que el contexto actual nos exige la búsqueda de nuevos métodos pedagógicos, rompiendo con antiguas formas de enseñanza en pro de encontrar estrategias que favorezcan el proceso educativo. El término de las competencias ha favorecido en parte este objetivo pues permite que las personas mejoren su cualificación profesional adquiriendo destrezas. La importancia de este libro es justamente esa, búsqueda e implementación de nueva metodología que favorece el aprendizaje, más aún si hablamos de disciplinas como el trabajo social. En este sentido, el método de casos queda plasmado como una herramienta pedagógica excelente para el desarrollo de un nuevo modelo de aprendizaje.

No obstante, debemos matizar que el libro aclara que el método de casos no es un recurso didáctico para incorporar, sino que se trata de un cambio en la centralidad de la educación. La aplicación de dicho método, por tanto, exige una revisión de los contenidos desde una visión más amplia, como aclaran las personas autoras del libro.

Las Palmas, 30 de abril de 2025

Leire Lizarraga Irurzun
Trabajadora Social Experta en Acompañamiento a Familias en procesos de Divorcio en ejercicio libre de la profesión

El Trabajo Social desempeña un rol fundamental en los procesos de divorcio, no solo como figura mediadora entre las partes, sino como profesional clave en la detección, acompañamiento y prevención de situaciones de vulnerabilidad y/o de riesgo que afectan a las personas implicadas, especialmente a las niñas, niños y personas adolescentes. Desde un enfoque sistémico, el Trabajo Social interviene considerando las dinámicas familiares, las estructuras de apoyo y los factores contextuales, favoreciendo procesos de adaptación saludables a partir de las capacidades individuales y garantizando los derechos de las personas implicadas. Este artículo aborda el aporte específico del Trabajo Social en estos procesos, basándose en investigaciones recientes y en la praxis profesional.

Introducción

Los procesos de divorcio suponen una transformación profunda de las estructuras familiares. Lejos de ser una mera ruptura de pareja, implica un proceso de reorganización de roles, vínculos y recursos que afecta a todas las personas integrantes del sistema familiar. En este escenario, el Trabajo Social emerge como una disciplina esencial para acompañar, proteger y cuidar del bienestar de las personas afectadas (Martínez, 2018).

La figura de la trabajadora social cobra especial relevancia por su formación específica en intervención familiar, manejo emocional, mediación, perspectiva sistémica y trabajo comunitario. Además, su proximidad a la realidad social y su capacidad de adaptación a contextos cambiantes hacen de este perfil profesional una herramienta imprescindible en los procesos de separación y divorcio.

1. Enfoque sistémico y Trabajo Social en procesos de divorcio

Desde el enfoque sistémico (Minuchin, 1974), la familia se concibe como un sistema interrelacionado y dinámico, donde cada miembro cumple un rol y mantiene vínculos que permiten el equilibrio del conjunto. Cualquier cambio o ruptura dentro del sistema —como el proceso de divorcio— impacta inevitablemente en la estructura familiar, generando la necesidad de una reorganización de funciones, normas, límites y patrones de comunicación. El divorcio, en este sentido, se entiende como una crisis evolutiva que desestabiliza temporalmente el sistema familiar, pero que también puede abrir posibilidades de crecimiento, adaptación y transformación si se transita adecuadamente.

La intervención sistémica desde el Trabajo Social permite observar no solo la situación individual de cada miembro, sino las dinámicas relacionales, los patrones de comunicación y los recursos de afrontamiento colectivos. Esta mirada global favorece intervenciones más eficaces, realistas y sostenibles.

En este contexto, la intervención del Trabajo Social adquiere un papel fundamental como facilitador de estos procesos de cambio, orientándose a fortalecer los recursos internos de las personas implicadas —como la resiliencia, las competencias parentales y marentales o las habilidades de afrontamiento— y a movilizar recursos externos —como redes de apoyo, servicios especializados o espacios de acompañamiento personalizado— que favorezcan la reconstrucción de un nuevo equilibrio familiar. El objetivo es acompañar a las familias en la elaboración de acuerdos, en la redefinición de vínculos y en la creación de un contexto protector que garantice el bienestar de sus miembros, especialmente de las niñas, niños y adolescentes, cuyo desarrollo y proceso madurativo se ve afectado por el divorcio (Forteza et al., 2019).

El rol del Trabajo Social, por tanto, es múltiple y se despliega en distintos niveles de intervención. Acompaña emocionalmente a las personas implicadas, media en los conflictos derivados de la ruptura, detecta factores de riesgo —como situaciones de violencia, negligencia, pobreza o exclusión social— y activa redes de apoyo institucionales y comunitarias que permitan sostener a las familias en el proceso de cambio.

Al mismo tiempo, desde una perspectiva ética y de derechos, el Trabajo Social deposita una mirada sensible, respetuosa y especializada hacia las niñas, niños y adolescentes, reconociendo sus necesidades psicoevolutivas y madurativas. Se trata de integrar su voz en los procesos de intervención, de garantizar su derecho a ser escuchados (art. 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño, 1989) y de velar por su protección integral (interés superior del niño/a), evitando que queden atrapadas/os en dinámicas adultocéntricas o conflictivas.

Así, el Trabajo Social no solo identifica las dificultades o carencias, sino que visibiliza las fortalezas y potencialidades de las familias, promoviendo su autonomía, su capacidad de adaptación y su derecho a recibir los apoyos necesarios para transitar esta etapa con las mejores condiciones posibles para el bienestar de todos sus miembros, en especial de las infancias y adolescencias.

2. Factores que influyen en los procesos de separación y divorcio

La investigación identifica diversos factores que inciden en la complejidad de los procesos de divorcio y que condicionan tanto las experiencias individuales como las posibilidades de afrontamiento de las familias (Amato, 2010; Garriga, 2020). Estos factores, lejos de operar de manera aislada, se interrelacionan y potencian sus efectos, configurando escenarios de mayor o menor riesgo social.

Entre los principales elementos destacan:

  • La presencia de niñas, niños y personas adolescentes: la existencia de descendencia común introduce dinámicas específicas vinculadas al ejercicio de la parentalidad postruptura, las custodias, las visitas o las decisiones compartidas. Las necesidades de protección, cuidado y estabilidad emocional de las infancias y adolescencias requieren intervenciones especializadas que garanticen su centralidad y su bienestar (Forteza et al., 2019).
  • La situación económica de la progenitora y progenitor: la separación de una unidad de convivencia suele implicar un reajuste de los recursos económicos y habitacionales, que afecta de manera desigual según las condiciones previas, los roles de género, el acceso al empleo o la existencia de cargas familiares. La precarización posterior al divorcio es especialmente frecuente en mujeres con responsabilidades de cuidado (Laparra & Pérez, 2012).
  • La presencia de dinámicas violentas: ya sean físicas, psicológicas, económicas o simbólicas, complejiza notoriamente los procesos de separación y divorcio, no solo por las implicaciones legales, sino también por las secuelas emocionales y los riesgos asociados para las personas afectadas, especialmente para las hijas e hijos. En contextos de violencia de género, el divorcio no representa necesariamente una vía de protección inmediata, ya que las dinámicas abusivas pueden perpetuarse a través de la manipulación de los hijos o del uso del proceso judicial como forma de control.

Diversos estudios señalan que las niñas, niños y personas adolescentes expuestas a divorcios conflictivos o a violencia intrafamiliar presentan mayores niveles de estrés, ansiedad, somatizaciones y dificultades en el desarrollo emocional y social. Además, la utilización de los hijos y las hijas como instrumentos de chantaje emocional o como medio para dañar al otro progenitor puede generar en ellos conflictos de lealtad, sentimientos de culpa y deterioro de su autoestima.

Desde el Trabajo Social, es fundamental identificar estas situaciones y activar protocolos de protección que prioricen el bienestar y la seguridad de los niños, niñas y personas adolescentes, promoviendo intervenciones coordinadas con los sistemas judiciales y de protección infantil (Cantón et Al., 2002).

La falta de redes de apoyo: el aislamiento social o la debilidad de los vínculos familiares y comunitarios dificultan los procesos de reorganización vital. La existencia de redes de apoyo —formales e informales— constituye un factor protector de primer orden (Bravo & del Valle, 2009).

El acceso a recursos comunitarios: La disponibilidad, accesibilidad y calidad de los recursos públicos —servicios sociales, mediación familiar, atención psicológica, vivienda, ayudas económicas— condiciona las posibilidades reales de afrontamiento y adaptación a la nueva situación.

La cultura y los estigmas sociales: las representaciones sociales en torno al divorcio, los mandatos tradicionales de familia o las percepciones sobre el fracaso matrimonial influyen en la vivencia del proceso, generando en algunos casos sentimientos de culpa, vergüenza o fracaso personal.

Desde esta perspectiva, la intervención del Trabajo Social debe considerar esta multidimensionalidad y diseñar respuestas ajustadas a las particularidades de cada situación, integrando una mirada integral, interseccional y centrada en los derechos de todas las personas implicadas.

3. El rol específico del Trabajo Social: prevención, acompañamiento e intervención

Prevención

El Trabajo Social desarrolla acciones preventivas para minimizar el impacto negativo de los divorcios. Estas incluyen:

  • Promoción de la parentalidad positiva (Rodríguez & Gómez, 2021).
  • Educación emocional y habilidades de comunicación (Romero & Plaza, 2019).
  • Talleres para familias en procesos de separación.
  • Creación de espacios de sensibilización y educación comunitaria que aborden los estigmas sobre el divorcio.
  • Difusión de recursos y servicios existentes.

Acompañamiento

Durante el proceso de separación o divorcio, el Trabajo Social realiza:

  • Entrevistas individuales y familiares para explorar necesidades y recursos.
  • Apoyo en el manejo emocional y resolución de conflictos (Navarro & Pérez, 2022).
  • Priorización del proceso emocional frente al legal.
  • Guía para la superación de las diferentes etapas/fases.
  • Información y derivación a recursos jurídicos, psicológicos o comunitarios.
  • Seguimiento de los acuerdos entre progenitor y progenitora para supervisar su cumplimiento y adaptabilidad.
  • Asesoramiento y orientación educativa en función de las necesidades infantiles y adolescentes.
  • La cercanía del/la trabajador/a social y su presencia continuada permiten generar confianza, espacios de escucha activa y un acompañamiento respetuoso que evita el aislamiento o la cronificación del sufrimiento.

Intervención

En situaciones complejas, el Trabajo Social:

  • Realiza valoraciones integrales desde un enfoque sistémico.
  • Elabora informes sociales para procesos judiciales (custodias, régimen de visitas, violencia, etc.).
  • Media y aborda posturas en profundidad en los acuerdos centrados en el bienestar infantil.
  • Interviene de manera coordinada con otros profesionales (psicología, educación, servicios jurídicos) para un abordaje integral cuando es preciso.

Conclusiones

La presencia del Trabajo Social en los procesos de divorcio resulta imprescindible para garantizar procesos más saludables, justos y centrados en el bienestar de todas las personas implicadas. Desde un enfoque sistémico, las y los profesionales del Trabajo Social aportan una visión integral, una intervención ética y una labor de acompañamiento que incide directamente en la calidad de vida de las familias.

El desafío actual es visibilizar este rol, potenciar recursos comunitarios accesibles y la colaboración de la administración para realizar convenios de profesionales expertas/os en la materia y favorecer el ejercicio libre de la profesión, incorporar las posibilidades de la intervención online y consolidar estrategias preventivas que minimicen el impacto negativo del divorcio, especialmente en las niñas, niños y personas adolescentes.

Referencias Bibliográficas

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10 de abril de 2025

Comisión de Servicios Sociales
del Colegio Profesional de Trabajo Social de Málaga

El 5 de abril han tenido lugar en más de una treintena de ciudades españolas manifestaciones reivindicativas del derecho a la vivienda y contra el negocio y especulación que está privando a millones de personas en nuestro país de poder acceder a vivienda digna, incumpliéndose el art. 47 de la Constitución Española, que nos dice: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”

El Colegio de Trabajo Social de Málaga se ha adherido a las manifestaciones promovidas por los sindicatos de inquilinos e inquilinas y al manifiesto en el que reivindican el derecho a la vivienda, participando en la manifestación reclamando: «El Trabajo Social en defensa de los Derechos de la Ciudadanía», evidenciando su compromiso e interés activo con la problemática de la vivienda y el bienestar social de la ciudadanía. 

En 2018 el CPTS Málaga ya publicó una monografía sobre la vivienda en la que se abordaba: régimen jurídico, la sostenibilidad de las viviendas de protección oficial y plan de vivienda vigente en aquel momento, y los desahucios. El pasado año, 2024, el CPTS Málaga organizó una Mesa de Diálogo para analizar la situación habitacional en la ciudad y publicó un informe, donde se abordaban temas como el aumento de los precios de alquiler, la escasez de viviendas asequibles y la necesidad de regular el mercado para evitar la especulación, y del que a continuación reseñamos los datos más relevantes. 

La vivienda como bien de primera necesidad, viene siendo objeto de debate, principalmente en lo que al acceso se refiere, ya que su disponibilidad o dificultad en el acceso, genera toda una serie de problemáticas sociales o por el contrario facilita procesos de inclusión, de ahí que el Trabajo Social haya tenido históricamente una presencia activa de cara a abordar colectivos y problemáticas que sitúan a la vivienda como recurso o instrumento para la intervención. 

El sistema económico actual hace del consumo la pieza clave para su supervivencia, en la que el bienestar trasciende elementos personales y se encuentra centrado en la obtención de beneficios económicos (Navarro, Torres y Garzón, 2011). Esta máxima viene marcando el comportamiento y las decisiones que, de manera directa o indirecta, se han venido tomando en los diferentes ámbitos que afectan al bienestar de las personas, entre ellos el acceso a la vivienda.

Desde la Comisión de Servicios Sociales del Colegio Profesional de Trabajo Social de Málaga, junto al Área de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Málaga, se presentó el pasado año el primer número de un proyecto que se marca como objetivo la publicación de informes desde la consideración de una serie de variables que afectan al acceso a la vivienda, a fin de aportar análisis que vengan a facilitar propuestas de cambio, a la vez que servir como medio de anticipación ante posibles situaciones problemas. En una provincia como Málaga, con grandes déficits en lo que a la disponibilidad de vivienda pública se refiere, y que en los últimos años ha emprendido un modelo de ciudad que genera desde procesos de gentrificación al mantenimiento de zonas desfavorecidas o la imposibilidad de la emancipación de la juventud, elementos todos ellos que a su vez infieren en el incremento de la desigualdad. 

Entre las variables consideradas encontramos: la población, la tasa de paro, el ingreso mínimo vital (IMV), las viviendas con ejecución hipotecaria iniciada, los lanzamientos con cumplimiento positivo, las viviendas turísticas, la vivienda protegida y libre, así como las visadas y la renta. Para finalizar con una batería de datos del registro municipal de demandantes de vivienda protegida, que permite conocer el perfil de las personas solicitantes tanto a nivel de la provincia como de la ciudad de Málaga, como: mujer, que tiene entre 35 y 50 años, que prefiere el régimen de alquiler con opción a compra, con una unidad familiar compuesta por un miembro y que tiene ingresos que no superan los 600 euros.

Se concluye en este primer informe que nos encontramos en una provincia que se encuentra entre las que han experimentado un mayor aumento de población en el conjunto del estado, veinte puntos y veintidós por encima del total de España y Andalucía, respectivamente, pero con una mayor concentración de población en un menor número de municipios, caracterizándose esta por haberse producido en municipios costeros o de su entorno, así como del área metropolitana. Mientras  que la ciudad de Málaga, habiendo incrementado su población, este incremento ha sido muy por debajo del conjunto de la provincia, que ha tenido un crecimiento muy alto en poco tiempo.

Los municipios, además, cuentan con una población residente no empadronada, residentes temporales y turistas, con lo que la población real es mucho mayor que la ofrecida por las cifras oficiales. Un conjunto de población que consume recursos y servicios.

Estos incrementos de población vienen generando un aumento de la demanda de vivienda, habiéndose disparado la oferta de viviendas libres, cuyo precio no converge con la subida de renta y salario, al contrario, cada vez hay mayor divergencia, aumentando por tanto la emergencia en materia de política de vivienda, un hecho que no se ha producido a vista de los datos en cuanto a vivienda de protección o la puesta en marcha de otras medidas, donde las cerca de setenta mil solicitudes presentadas al registro de vivienda de protección realizada en la provincia lo testifican.

Estas cuestiones no se pueden desligar del modelo de ciudad y provincia que se viene planteando, donde prima el turismo como eje vertebrador en la generación de recursos económicos, pero que no se están trasladando al resto de la ciudadanía, como se puede ver en los datos relativos a renta neta media por hogar, sobre todo en la ciudad de Málaga donde se mantiene una gran desigualdad entre distritos. Más allá de los costes medioambientales.

Este factor turismo está jugando un papel importante en la dificultad de acceso a la vivienda, tanto en la demanda de vivienda libre, como en la relativa a los alquileres. Circunstancia ésta que está dejando a muchas personas en la exclusión residencial, donde no se puede obviar al colectivo de personas sin hogar, que requiere de modelos de intervención donde el poder disponer de una vivienda se convierta en parte de su proceso de manera prioritaria.

Se está ante un problema que requiere de medidas a corto plazo y urgentes, ante situaciones de emergencia habitacional, pero también a medio y largo plazo, las cuáles no dejan de pasar por un cambio de paradigma donde la vivienda deje de ser un bien económico para convertirse en un bien social, algo de lo que existe sobrada literatura y normativa que lo ampara, sólo resta su cumplimiento.

Desde el CPTS Málaga continuamos instando a nuestros/as representantes y personas responsables de las políticas de vivienda y sociales, a implementar medidas a corto y largo plazo para abordar la emergencia habitacional. Se propone un cambio de paradigma en el que la vivienda deje de ser considerada un bien económico y se reconozca como un derecho social fundamental, siendo necesaria la elaboración de informes de impacto social que evalúen las consecuencias de las políticas urbanas y económicas en la población.

Bibliografía

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